La Ventana
Luis Carlos Peris
Debut rico en dudas
AINHOA Arteta tiene una agenda repleta de trabajo durante el próximo año. La soprano, querida y respetada en el mundo artístico, vive un momento difícil a nivel personal, acaba de separarse de su marido, el jinete Jesús Garmendia, padre de su hijo Iker, tras once años juntos. Se conocieron en el año 2005 y fue precisamente a través de los caballos. Ella es una apasionada de los animales, los caballos y los perros son su debilidad, y colabora activamente con distinta asociaciones (como 'La sonrisa animal' LASA de Brenes). En un ocasión le hablaron de un jinete vasco que ponía música clásica a sus caballos y deseó conocerlo. El amor por los caballos fue la primera de las cosas que tuvo en común con su marido. En enero del 2010 nació su hijo Iker, para Ainhoa el segundo, ya que es madre de una niña fruto de su anterior matrimonio con el barítono Dwayne Croft (estuvieron casados de 1998 a 2003). En el año 2013 se casaron en Fuenterrabía por lo civil.
Siempre respetuosa con la prensa, hasta el momento prefiere no hacer comentarios sobre su situación personal, aunque Jesús sí ha confirmado la separación de la pareja pero asegura que no quiere hará declaraciones ni comentará su situación familiar. Ainhoa es una mujer de gran hipersensibilidad y su lema es: "A través de la música se expresa mi alma".
En su anterior divorcio del padre de su hija mayor Sarah, Ainhoa pasó por una crisis personal hasta el punto que tuvo que hacer una paréntesis profesional para recuperarse, sin embargo ahora parece que el trabajo será la mejor terapia. Este año además de estar en el festival de la ópera de Benicassim, hizo una actuación especial en las cuevas de Nerja, y en agosto, del 11 al 13, estará en Jerez en el Festival Tío Pepe junto a Ismael Jordi y José Mercé.
La soprano, muy activa en las redes sociales, ha publicado una enigmática frase que sí puede ser representativa de su actual estado anímico: "No todo el que se va regresa, ni todo el que llega permanece". Su deseo habría sido que la noticia no trascendiera aún pero asegura que "se siente tranquila, y que para mí lo más importante son mis hijos, y ellos están bien".
A sus 51 años, lleva más de media vida dedicada a la música su pasión. Aunque ha recordado que ha vivido momentos delicados. "Con treinta y nueve años perdí facultades, no podía emitir tres o cuatro notas fundamentales, no estaba cantando con la técnica adecuada, y es que nuestra voz va cambiando, es un instrumento vivo, que palpita, y tiene mucho que ver con las hormonas. Yo me pregunté que por qué se rompía mi voz y me aconsejaron que acudiera a una profesora, la más experta en solucionar el problema que yo atravesaba. Y con ella me vino lo bueno, pero también un sin vivir, un martirio. Mi agente norteamericano me dejó plantada, menos mal que el de España, no. Y al final el milagro sucedió y pude recuperar totalmente la calidad de mi voz. Confieso que estos últimos años han sido los mejores de mi carrera, aunque no olvidaré lo que varios agentes americanos me decían: que a mis cuarenta cumplidos yo ya no interesaba en el mercado. Y todo eso, encima, coincidió con el divorcio de mi primer marido", cuenta.
Posiblemente Ainhoa es la cantante lírica más popular y conocida, aunque ella asegura que no ha buscado esta popularidad conscientemente. En este sentido explica: "Mi deseo ha sido siempre cantar y disfrutar en el escenario, pero me formé en EEUU y allí tener un agente mediático forma parte de tu trabajo y valoras mucho ese otro apartado de tu profesión."
Sobre su apretada agenda y su futuro, asegura que su idea es "compaginar los recitales y la ópera". "Afortunadamente tengo mi agenda de aquí a un año completa pero quiero bajar un poco el nivel de trabajo. Mi ilusión es hacer Madame Butterfly en unos años y antes de terminar mi carrera mi sueño sería hacer la Carmen de Bizet, fue la primera ópera que me regaló mi padre cantada por Callas. Me la sé desde que tenía 6 años", asegura nostálgica.
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