Courteney Cox se apunta a la cirugía
Se somete a una operación estética y no queda contenta
El uso de la cirugía estética a veces juega muy mala pasada a algunas celebrities que, tras haber pasado por las manos de un experto, quedan irreconocibles o insatisfechas. El caso de Renée Zellweger fue, y sigue siendo, uno de los más comentados a este respecto. Los denominados retoques suponen, en algunos casos, una lotería en la que en ciertas ocasiones se gana y, en otras, se pierde. Esto es lo que le ha pasado a Courteney Cox, la inmortal Mónica de Friends. Fue tras su aparición en el estreno de la película Hand of God a primeros de mes cuando la prensa empezó a especular sobre su cambio físico. Los expertos opinaron y vieron cambios exagerados en su pómulos, llegándole a empequeñecer la mirada.
Ha sido en una entrevista para un programa de la televisión americana donde la actriz se ha sincerado: "Hacerse mayor no es algo fácil de asimilar, pero he aprendido la lección. Mi problema fue que estaba tratando de ganarle la partida al envejecimiento y quería mantenerme joven. Pero es algo que no puedes conseguir. Cuanto más te relajes y menos lo intentes, mejor", afirmó tajante ante la audiencia.
No es la primera en arrepentirse de haber "hecho trampas" queriéndo engañar al paso del tiempo. Gwyneth Paltrow también confesó haber hecho uso del bótox en el pasado, gesto que no volvería a repetir porque "parecía una loca". También Victoria Beckham se arrepintió de su aumento de pecho, que tras una posterior operación volvió a ser el inicial. Tampoco probarían de nuevo el bótox ni Nicole Kidman ni Cameron Díaz, que prefieren envejecer con dignidad antes de pasar por el mismo mal trago con en el que "no podían ni mover la cara", admitieron hace unos cuantos años.
La lista de lamentadas continúa con la también actriz Jane Fonda , la cantante Cher (una de las que más ha abusado de la cirugía), Denise Richards o Courtney Love, que daría lo que fuera por volver a tener sus labios naturales.
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