Divorcios de seis ceros
No sólo los actores pagan auténticas fortunas por romper su matrimonio; petroleros, deportistas y empresarios también pagan millones de euros en los repartos de bienes
Mansiones de lujo, fincas de miles de hectáreas, aviones privados y hasta islas... Cuando un famoso se separa son muchas las propiedades que entran en juego a la hora de llevar a cabo la división de los bienes, lo que da lugar a repartos millonarios entre las partes.
Desde Hollywood han llegado muchos de estos divorcios de seis cifras. Uno de los casos más recordados es el de Mel Gibson, que en 2011 tuvo que pagar a Robyn Moore más de 365 millones de euros después de romper un matrimonio de 21 años y siete hijos en común. Pero el caso de Gibson no es el único que ha llamado la atención entre los actores. A Tom Cruise sus separaciones les han salido bastante caras; decir adiós a Nicole Kidman, tras once años juntos y dos hijos en común, le costó 85 millones de dólares y su divorcio de Katie Holmes, con quien estuvo casado seis años también le costó una millonada, aunque en este caso no trascendió a los medios.
Algo más de 80 millones de dólares costó también el divorcio de Kevin Costner y Cindy Silva en 1992, y el de Harrison Ford y Melissa Mathison en 2004, así como el polémico adiós entre Madonna y Guy Ritchie.
Pero no sólo los actores suelen protagonizar los divorcios más caros del mundo; también los deportistas ocupan un lugar destacado en este ranking. Mucho dio que hablar, con apaleamiento de su coche incluido, la ruptura de Tiger Woods y su despechada esposa, Elin Nordegren. Tras hacerse públicas las constantes infidelidades del golfista, éste tuvo que asumir un divorcio de más de 300 millones de dólares, eso sí, en la sentencia de divorcio se incluyó una cláusula en la que su ex mujer se comprometía a no hablar más de las relaciones extra matrimoniales del deportista. También fue sonado el divorcio entre Michael Jordan y Juanita Vanoy. Tras un matrimonio de 18 años, el mítico jugador de la NBA tuvo que aportar a su ex 168 millones de dólares.
Cantantes como Paul McCartney (cuyo divorcio con Heather Mills se cifró en casi 49 millones de dólares) o cineastas como Steven Spielberg (al que separarse de Amy Irving le salió por 100 millones de dólares en 1989), también ocupan un lugar destacado en esta lista de divorcios millonarios.
Aunque estas cantidades parecen irrisorias cuando se comparan con las barbaridades que tienen que pagar algunos empresarios cuando deciden dar por finalizado su matrimonio. Uno de los divorcios más caros de la historia lo protagonizó Dimitri Rybolovlev, un empresario ruso que hizo su fortuna con sus minas de potasio y que se dio a conocer, entre otras cuestiones, por ser el propietario del AC Mónaco. Rybolovlev tuvo que pagar más de 3.200 millones de euros a su mujer, Elena, cuando decidió poner fin a un matrimonio de 23 años.
No menos destacada fue la ruptura del multimillonario ruso Roman Abramovich, que en 2007 tuvo que darle más de 1.450 millones de euros a Irina, la que fue su esposa durante 15 años y madre de sus cinco hijos.
También dio qué hablar la separación de Rupert Murdoch y su segunda esposa, Anna Torv. El magnate de la comunicación estadounidense tuvo que cederle en 1998 más de 1.300 millones de dólares de su fortuna por los 32 años de matrimonio y los tres hijos nacidos de esta unión. También el divorcio del empresario de la Fórmula 1, Bernie Ecclestone de la ex modelo Slavica Radic está considerado como uno de los más caros de la historia. El empresario tuvo que cederle 670 millones de euros tras 24 años en común.
Si comentados han sido estos divorcios no menos sonado ha sido el del petrolero Harold Hamm, cuya fortuna se cifra en más de 15.000 millones de dólares. Una sentencia estimaba el pasado año que su mujer debía recibir casi mil millones de dólares tras su separación después de 24 años en común, aunque ésta no se ha conformado y le reclama la friolera de 5.000 millones.
En España el único caso equiparable a estos últimos ha sido el del empresario Amancio Ortega y su primera mujer, Rosalía Mera, a la que convirtió en la mujer más rica de España tras un divorcio que le dejó el 7% de los beneficios de Inditex y una fortuna de 1.500 millones de euros. Muy lejos en cantidades pero no en repercusión mediática estuvieron otros divorcios de empresarios españoles como los del presidente del Grupo Ibercorp, Manuel de la Concha y Paloma Altolaguirre en 1990, cuya separación le costó 1.200 millones de las antiguas pesetas (7,2 millones de euros). A José Frade unirse a Norma Duval le costó el divorcio de Adriana Roshlander, a la que tuvo que ceder el 50% de su patrimonio. A Fernández Tapias dejar a Juana Courel para unirse a Mar Flores tampoco le salió barato en 1997, ya que tuvo que ceder a su ex 12 millones de euros.
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