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Regresa la lluvia a Sevilla

Marta, soy yo la que sigue aquí

Entre rumores de una tercera boda, la cantante hace público su último trabajo, 'Get Together'

Marta Sánchez en una espectacular imagen en la presentación de su nuevo disco recién cumplidos los 45 años.
Setefilla Raquel Madrigal

25 de julio 2011 - 01:00

Una imagen fresca y popera. Vestida con un modelo ceñido de lycra rojo. Después, el grunge más rompedor: chaquetas de cuero, chapas y su característica melena rubia suelta al viento. Esa es la imagen de la nueva Marta Sánchez (La Coruña, 1966), justo cuando se cumple un año de la separación de su ex marido Jesús Cabanas, con quien rompiera el verano pasado, y mientras resuenan ecos de una tercera boda, con Hugo Castejón. Con un single en inglés Get Together, se suma a la tendencia electro-funky del momento. Toda una superviviente de la década de los 80, cuando se pusiera al frente del grupo Olé Olé, ataviada con los looks más discotequeros, y empezara a hacerse conocida, revalorizada, entre el público más joven.

Llegó en 1985 a aquel grupo como sustitución de la solista Vicky Larraz, pero poco importó su superposición. Fue entonces cuando decidió cambiar su color de pelo y se colocó el rubio platino, gesto que fue visto como una rebeldía por parte de aquella chica de apenas 20 años y con una delantera que dio que hablar. La imagen gustó, viéndose como una seña de indentidad de lo más innovador. Al fin y al cabo así eran los años de la post-movida. Brillos, pantalones estrechos, demin rockero. Éxitos como Ellos las prefieren rubias o Cuatro hombres para Eva catapultaron a la cantante a lo más alto y años después de su llegada decidió seguir en solitario. Mucho piensan que esta decisión se debió a su relación con el batería de Duran Duran, Sterling Campbell, ya que después de eso Marta se marchó a Estados Unidos con el excéntrico músico, en una experiencia para olvidar.

Y en ese mismo momento de adiós a su antigua etapa, es cuando surgiría la verdadera Marta Sánchez. Letras rompedoras, espíritu feminista y acordes modernos. Toda una evolución musical y personal que tuvo imbricaciones en sus singles. En 1993, aparecería su primer álbum en solitario Mujer, con el que su primer sencillo, Desesperada, ascendió como la espuma.

Más de una década de trabajo que no minaron las ganas de la cantante, que recién estrena sus 45 años. Su imagen sexy y provocadora le ha acompañado desde sus inicios, algo que no caduca pasados los años. Y ha demostrado que lejos de representar un prototipo femenino es una profesional brillante. Justo ahora es cuando reivindica que tiene más que ofrecer. Un estilo depurado y rompedor que se lanza directo a las pistas de baile y que también ofrece su lado más dulce y sensual. Esa dulzura fue la que enamoró al argentino Jorge Salatti, el primero que la llevó hasta el altar, aunque lo suyo duró poco menos de un año. Luego su salto al mundo rosa fue inevitable debido a su idilio con el torero Javier Conde, del que la separaba una incompatibilidad de trabajo. La presión mediática pudo con ellos. Quizás por eso, Marta, se haya decantado por personas al margen del entorno público, como su actual pareja Hugo Castejón, con el que empezaría una relación justo después de la separación de Jesús Cabana, padre de su única hija. Años de trabajo duro la han llevado a donde está. Todavía queda mucho por decir, mucho por bailar. Porque su música es imperecedera y adaptable. Algo que poco tiene que ver con traicionar unos principios, que siguen siendo los mismos. Marta, sigue siendo la que sigue aquí.

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