Los 80: galanes de la década perdida
Michael J. Fox, Kirk Cameron o Tom Cruise; sólo el último ha restido al paso de más de 30 años y sigue conquistando corazones tras superar una época de estética dudosa.
Los 80, popularmente conocida como la década perdida, no sólo nos hizo perdernos en términos económicos hasta llegar a la crisis mundial que actualmente padecemos. También se perdieron prometedores galanes (muchos de ellos en trabajos mucho más burocráticos que lo hollywoodiense) que, a pesar de sus flequillos cardados, sus hombreras, tachuelas y gafas de sol de aviador, hicieron suspirar a más de una. Los había morenos, jovencitos y escuchumizados como el Daniel LaRusso (Ralph Macchio) de Karate Kid; pero también rubios, maduros y fornidos como Harrison Ford, el mítico Indiana Jones. A su lado, haciendo de Indiana de niño, un rubio guapísimo llamado River Phoenix apuntaba maneras y vaticinaba una carrera meteórica, como fue, aunque truncada por su prematura muerte. Actores y cantantes sobre todo, guapetes todos, que salvo Tom Cruise y el bueno de Harrison Ford (este a punto de ponerse a hacer calceta, al borde de los 70 ya -que nos perdone Calista-), no se parecen ya ni de lejos a aquellos playboys que despertaron pasiones.
Mientras en España se imponía la movida y el resto del mundo se zambullía en la era tecnológica y el glam metal, unos jovencísimos Tom Cruise, Rob Lowe, Patrick Swayze, Matt Dillon y el ahora desconocido C.Thomas Howell (en la época, todo un descubrimiento) empezaban a resultarnos familiares gracias a películas como The Outsiders (Rebeldes, 1983), de Francis Ford Coppola, una obra no tan maestra por su trama como por el plantel de futuras estrellas que presenta.
Las gafas de aviador que lucía Michael J.Fox, con cuyas fotos forraban sus carpetas casi todas las adolescentes, en Regreso al futuro (1985) fueron sólo el preámbulo de una moda que también abarcó chamarras, camisas, camisetas y botas de aviador y que implantó el look militar. De ello da buena cuenta Top Gun (1986) y un jovencísimo Tom Cruise que apenas empezaba a despuntar entre tanto tupé, como el de Patrick Swayze, en Dirty Dancing (1987), otra película que sentó precedente y que cautivó a legiones de fans. Al igual que Swayze, quien no volvió a vivir otro momento tan pletórico hasta Ghost (ya de 1990), con la que se consagró como actor sin tener que dar ni un paso de baile.
Los 80 iban de extremos: del tupé y el flequillo almidonado de Rick Astley y su Never gonna give you up (1987) a las melenas leónidas de los Europe en el vídeo de The Final Countdown (1986). Otro solista, Morten Harket (quien a casi nadie sonará su nombre), también las volvía locas con sus ojos azulísimos. Si añadimos que era el cantante del trío A-Ha, seguro que comienza a sonarles.
Entretanto, el gamberro Mike Seaver (interpretado por Kirk Cameron) se asomaba a la pequeña pantalla desde la serie Los problemas crecen (1985). Que esta ficción no interese a las nuevas generaciones no extraña debido a su estética un tanto apolillada.
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