"Hay gente que no me perdona ser quien soy"

Juan Valderrama. Músico

El cantante revisa en su disco 'Diez años sin playback' algunos de los títulos más conocidos de su trayectoria y de la de su padre, Juanito Valderrama.

"Hay gente que no me perdona ser quien soy"
"Hay gente que no me perdona ser quien soy"
Ricardo Castillejo

09 de diciembre 2012 - 01:00

Su revisión de El emigrante, uno de los clásicos del repertorio de Juanito Valderrama, no podía ser más apropiada en unos tiempos actuales en los que, de nuevo, muchos españoles se plantean dejar su tierra en busca de mejores destinos. Así, con esa tarjeta de presentación -que cuenta con la colaboración del rapero El Langui, y la producción de Alejo Stivel-, Juan Valderrama lanza al mercado Diez años sin playback, reivindicación de la música auténtica gracias a la que ha entrado en la lista de los álbumes más vendidos de nuestro país y que, una década después, lo señala como un artista, independiente y valiente. Recientemente ganador de la Antena de Oro -por el espacio que conduce, como periodista que también es, en el espacio radiofónico de Carlos Herrera-, este intérprete y autor de raza, se revela también como un hombre de marcada personalidad y claras ideas.

-Son ya varios los estilos que, en este tiempo de carrera, le hemos conocido… ¿Cuál le ha dado más satisfacciones?

-Bueno, es verdad que estoy saliendo del armario continuamente… (risas). Salí del armario y me hice cantante y luego me atreví con el flamenco, terreno al que le tengo un respeto reverencial. Es lo más difícil y lo más duro y, a la vez, lo que me ha dado más satisfacciones. De hecho, mi alma es flamenca aunque me divierto haciendo otros géneros. Los que artistas debemos responder con sinceridad a lo que sentimos y desarrollarlo sin miedos.

-Sin embargo, algunos críticos flamencos han sido demasiado duros con usted, ¿no?

-En ocasiones me cojo unos cabreos tremendos con sus opiniones porque pienso: "No han entendido lo que he querido decir". También hay gente que no me perdona quien soy como no perdonaron a mi padre medio siglo atrás. Los puristas lo desollaron vivo siendo, tal vez, el más completo de los cantaores y el más creador. No soy el arquetipo de cantaor que a algunos les gustaría.

-Por si fuera poco, para dar más que hablar, ha rehecho El emigrante… ¿Qué le ha parecido la versión a su madre, Dolores Abril?

-Le ha gustado mucho. Y también a sus amigas, que son mayores y escuchan mucha copla (risas).

-¿No se cansa de la comparativa continua con su padre o es algo que tiene superado?

-Es que llega un momento en el que arrojas la toalla. Muchas personas sienten nostalgia de mi padre y de figuras similares y, a los mayores en concreto, les gustaría que yo fuera una reencarnación de Juanito Valderrama con lo que nada les parece suficiente. Por otro lado, los jóvenes piensan que hago lo mismo que él con lo que, al final, nunca terminas de definirte. Es un estrés (risas).

-En esta década pasada hay algo clave para usted y es la llegada de su mujer, Rosa Peña…

-Sí. Siempre sale en todas las entrevistas porque en esta relación hay un cerebro y es evidente que es el suyo. A mí me ha civilizado. Ha sido como la agricultura para el hombre de las cavernas. Seguiré asilvestrado porque forma parte de mi ADN pero a su lado he alcanzado madurez, estabilidad y paz. Me he convertido en alguien razonable y con quien se puede razonar.

-¿No hay continuidad en la saga Valderrama?

-Pues no tengo el instinto aún muy desarrollado pero para eso están mis amigos, que tienen varios cada uno. Aparte, no hay donde aparcar con lo que, si seguimos trayendo niños al mundo, ¿qué va a pasar? (risas). Cuando se encienda el piloto, hay muchos chiquillos a los que les hace falta cariño…

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