Entrevista/ Toñi Moreno "La maternidad me ha llenado de miedos, y de ganas de vivir"

  • La presentadora de Sanlúcar de Barrameda participa en la campaña navideña de Ferrero Rocher en la que cuatro pueblos compiten por representar a España. Ella defiende la candidatura de la localidad gaditana Jimena de la Frontera

  • Su libro sobre su experiencia como madre soltera de una niña, Lola, se publica el día 19

Toñi, en la presentación de 'Juntos brillamos más', de Ferrero. Toñi, en la presentación de 'Juntos brillamos más', de Ferrero.

Toñi, en la presentación de 'Juntos brillamos más', de Ferrero. / Roman RM

Toñi Moreno ha vuelto a Andalucía, a pesar de seguir estando vinculada a Mediaset. Precisamente es una de las embajadoras –junto a Jesús Vázquez, Dani Martínez, Pablo Chiapella y Christian Gálvez– de la iniciativa navideña Juntos brillamos más, organizada por la firma Ferrero Rocher en colaboración con el grupo de comunicación.

Toñi, natural de Sanlúcar de Barrameda, defiende la candidatura de la localidad gaditana Jimena de la Frontera, un municipio de 7.000 habitantes cuya hospitalidad, gastronomía y atractivos arquitectónicos la hacen merecedora de ser nombrada como el 'Mejor Municipio Anfitrión'. Compiten por este título también Astorga (en León), Caudete (Albacete) y Manzanares el Real (Madrid).

Jesús Vázquez (centro), con los cuatro anfitriones de esta iniciativa: Toñi Moreno, Christian Gálvez, Pablo Chiapella y Dani Martínez. Jesús Vázquez (centro), con los cuatro anfitriones de esta iniciativa: Toñi Moreno, Christian Gálvez, Pablo Chiapella y Dani Martínez.

Jesús Vázquez (centro), con los cuatro anfitriones de esta iniciativa: Toñi Moreno, Christian Gálvez, Pablo Chiapella y Dani Martínez. / Roman RM

-Tras un 2020 tan complicado, ¿cree que las navidades traerán un poco de alegría y confianza a los españoles?

-Falta hace desde luego. Después de un 2020 de tanta lucha se agradecen iniciativas como la de Ferrero que nos devuelven la ilusión y el optimismo. Tenemos que luchar contra este pesimismo que nos inunda estos días, olvidarlo aunque sólo sea por unos días en Navidad.

-¿Le gusta a usted la Navidad?-Ufff, me encanta, soy una gran amante de la Navidad. Si por mí fuera tendría puesto el árbol desde agosto (risas). Las suelo disfrutar muchísimo y este año, con pandemia y todo, tengo una razón más para celebrar: mi hija que tiene nueve meses.

-Este año las fiestas tendrán que ser diferentes por las restricciones sanitarias. ¿Cómo las ha celebrado hasta ahora?

-Pues yo tengo muchísimo primos, somos muchos en mi familia y lo que hacemos para reunirnos todos es alquilar una nave, fíjese si somos gente (risas) Cada uno lleva una comida, un guiso o lo que sea, compramos cubertería de plástico y manteles de papel para que no haya que fregar y a disfrutar hasta altas horas de la madrugada. Nunca he faltado a este encuentro familiar, estuviera donde estuviera trabajando. Este año, desgraciadamente, no podrá hacerse pero ya veremos cómo nos las ingeniamos: con videollamada o como sea, la cosa es verse.

-La pequeña Lola será la protagonista de las navidades este año.

-Sí, bueno, aún es pequeña y no se entera de mucho. Pero por mí no va a quedar; yo le voy a llenar la casa de luces, adornos, habrá muchos regalos de Reyes... ¡lo pienso celebrar todo!

-Tanto la ha llenado la maternidad que incluso ha escrito un libro sobre su experiencia, ¿no?

-Sí, se titula Madre después de los 40: la verdad del cuento, sale publicado el día 19. En él cuento las luces y sombras de mi experiencia. Miro a mi hija cada mañana y me llena de felicidad, pero es muy duro ser madre, la maternidad me ha llenado de miedos, sobre todo al afrontarla en solitario. También de optimismo y ganar de vivir, de tirar pa’lante. Me he dado cuenta de que si una siente la llamada no hay que esperar al momento ideal, porque momento ideal no hay.

-Pasó el confinamiento en Madrid con su hija, las dos solas. ¿Cómo lo llevó?

-Tenía una chica en Madrid, Eva, que me ayudaba y al final acabó quedándose en mi casa a dormir y todo porque, claro, no se podía salir. Ella se vino con su hijo de siete años. De ser unas desconocidas pasamos a ser amigas, unidas por esas circunstancias adversas que nos tocaron vivir.

-Usted ha sido madre a los 46. El reloj biológico también está ahí.

-Lo fui retrasando porque no tenía trabajo fijo, por esto o por aquello, hasta que me dije: 'ya no puedo esperar más'. De todas formas, estaba en tratamiento desde los 35, ha sido un proceso largo. Ahora estoy a tope, no he hecho más deporte en mi vida (risas). Mira, lo de ser madre madura tiene también ventajas en este sentido: me cuido mucho más. Me digo que tengo que estar joven por mi hija.

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