Las reacciones a las duras críticas de Mercedes Alaya

Lesmes tilda las críticas de Alaya como un comportamiento “poco apropiado”

  • El presidente del CGPJ y del Supremo pregunta a Damián Álvarez si el TSJA no abordó la cuestión de las críticas de la juez a sus compañeros de juzgado

Las recientes y persistente críticas de Mercedes Alaya a la Justicia, a los jueces y a los fiscales siguen cosechando los reproches en el seno de las carreras judicial y fiscal e incluso han motivado un pronunciamiento del presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y del Tribunal Supremo, el magistrado Carlos Lesmes, quien ha tildado las manifestaciones de Alaya como un comportamiento “poco apropiado por lo menos” para un miembro de la carrera judicial.

Las afirmaciones del máximo representante del Poder Judicial se produjeron el pasado martes, con motivo de la comparecencia en la sede del CGPJ del presidente de la Audiencia de Sevilla, Damián Álvarez, quien había acudido a Madrid para exponer su candidatura para la reelección para un tercer mandato.Damián Álvarez efectuó ante Carlos Lesmes y varios vocales del Consejo una intervención de casi treinta minutos, en los que expuso cuáles son las líneas de actuación que tiene previsto desarrollar en este nuevo mandato de cinco años, aunque el magistrado no podrá completarlo porque dentro de tres años tiene que jubilarse.

El magistrado aseguró en su alocución que la “principal función” que le incumbe a un presidente de una Audiencia que tiene 35 magistrados, entre titulares y refuerzos, es que la misma “se mantenga cohesionada y en armonía”, y por eso señala que en el tiempo que lleva de presidente, desde el año 2008, ha intentado fomentar las “relaciones personales, el compañerismo y evitar roces y fricciones”, algo que parece que no ha logrado con la magistrada Mercedes Alaya, de la que afirma que era “relativamente amigo de ella”, pero en la actualidad Alaya “le ve y pasa de largo”, y él cuando se encuentra con ella, le da “los buenos días, pero ahí acaba todo”, lamentó el presidente de la Audiencia.

Es precisamente al término de esa intervención inicial de Álvarez cuando el presidente del Consejo General del Poder Judicial toma la palabra para plantearle dos cuestiones que “han trascendido a los medios”, una de ellas el pronunciamiento de los magistrados de la Audiencia de Sevilla que denunciaron ante el órgano de gobierno la situación de colapso a la que se enfrentan por las macrocausas, y la segunda la que está relacionada con la magistrada Mercedes Alaya, de quien por cierto Lesmes ni siquiera pronuncia su nombre.

El presidente del Supremo le preguntó expresamente a Damián Álvarez por “las declaraciones ya reiteradas de una magistrada de la Audiencia que dio lugar a un pronunciamiento de la propia junta jueces de Sevilla y donde hacía unas ciertas imputaciones a los compañeros con los que había trabajado en el juzgado de Instrucción, que no salían precisamente bien parados”, destacó Lesmes.

"Alaya es una mujer que se ha caracterizado por una cierta discreción y, de pronto, sin esperarlo nadie, sale y pone verde a unos cuantos"

Damián Álvarez explicó entonces al presidente y a los vocales que “no entendía” las declaraciones de Alaya porque, según dijo, “es una mujer que se ha caracterizado por una cierta discreción con los medios de comunicación y, de pronto, sin esperarlo nadie, sale y pone verde a unos cuantos”.

“Al presidente del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía [Lorenzo del Río]; me puso verde a mí, me dijo que la había traicionado”, añadió Álvarez en alusión al hecho de que se retirara a Alaya la comisión de servicio para continuar con la instrucción de las macrocausas después de que criticara con dureza a la magistrada María Núñez Bolaños, que la sustituyó como titular del juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla.

Damián Álvarez continuó diciendo que cuando salieron las nuevas plazas de magistrado para la Audiencia de Sevilla Alaya le preguntó su parecer sobre el hecho de que solicitara una de estas plazas, pero le dijo asimismo que si “se le podía dar una comisión de servicio para seguir con los asuntos de las macrocausas”.La respuesta de Damián Álvarez fue que si quería ir a la Audiencia estaba “encantado”, pero Alaya quería “asegurarse una plaza y la comisión de servicio tiene que ser a través del Consejo”, aunque reconoce que le dijo que se la podía dar porque sería “aprovechar el esfuerzo que ha realizado durante cinco o seis años” al frente de la instrucción de las distintas macrocausas.

El problema, continuó, es que la comisión de servicio que Mercedes Alaya pretendía suponía quedar con “prácticamente todo” lo importante que se instruía en el juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla y eso tenía que pasar irremediablemente por un acuerdo con María Núñez Bolaños que resultó “imposible”, sobre todo después de que Alaya criticara la supuesta “estrecha amistad” de Bolaños con el entonces consejero de Justicia e Interior de la Junta, el fiscal Emilio de Llera.

Es en este momento cuando el presidente del CGPJ, Carlos Lesmes, vuelve a intervenir para decirle al presidente de laAudiencia que el tema de la salida de Alaya “lo conocen bien” en el máximo órgano de gobierno de los jueces y reformular la cuestión. “La cuestión es si desde la presidencia se ha adoptado alguna medida o alguna conversación o alguna reconvención por un comportamiento... poco apropiado por lo menos”, afirma Lesmes.

A partir de ahí, Damián Álvarez explica que planteó la cuestión de la declaraciones de Alaya en el turno de “ruegos y preguntas” en una reunión de la Sala de Gobierno del TSJA. “Saqué el tema, hablamos los miembros de la Sala, le pregunté también a Lorenzo, que era otro de los damnificados digamos, si adoptamos algún tipo de solución”, pero prefirieron esperar a ver si el Consejo hacía actuaba porque les parecía que “a lo mejor era más prudente hacerlo, que entrar en una dinámica de responderle y provocar a su vez una retorsión” por parte de Alaya.

“He preferido no hacer sangre, en el sentido de esperar a ver si esto era algo continuado, porque allí más o menos algunos pensábamos que estaba buscándose algún tipo de carrera política; ése es el pensamiento que teníamos allí, que la habían tocado en algún partido político de algún signo y que quería no sé, conseguir algo, pero no se hizo absolutamente nada porque en la Sala de Gobierno optamos por esperar a ver si el Consejo hacía alguna cosa al respecto”, aseveró.

No obstante, el presidente de la Audiencia hispalense reconoce que algún compañero le dijo que “había que iniciarle algún expediente”, pero a él le resultaba “muy chocante porque es una magistrada de la misma Sección que está en la misma planta y a escasos cinco metros” de él.

“Yo la puedo llamar para decirle oye, ¿qué estás diciendo?, ¿cómo te atreves a hablar de un compañero?, decirle algo de que se iba a la una a Pineda, cuando Pineda es un club elitista de Sevilla del que yo sé que no es socio, ni mucho menos, o a llevar a los niños al colegio... Decir eso de un compañero que ha estado trabajando contigo, codo con codo, no me parece la mejor solución”, explicó el presidente, que comentó que en la Sala de Gobierno del Alto Tribunal andaluz optaron por esperar a ver si las declaraciones de Alaya eran “algo continuado o una cosa aislada, pero el caso es que las relaciones con ella son prácticamente inexistentes”, concluyó.

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