Juicio por falsedad

El fiscal pide 8 años de cárcel al empresario Gil Silgado

  • Fue presidente del Xerez y estuvo procesado en una pieza del Caso Malaya

  • Nombró a su propia madre administradora de una de sus empresas

Gil Silgado (derecha) como presidente del Xerez con el empresario futbolístico Luis Oliver Gil Silgado (derecha) como presidente del Xerez con el empresario futbolístico Luis Oliver

Gil Silgado (derecha) como presidente del Xerez con el empresario futbolístico Luis Oliver

La Fiscalía de Sevilla solicita ocho años de cárcel para el empresario José María Gil Silgado, ex presidente del Xerez Club Deportivo y ex pareja de la Miss España María Jesús Ruiz, por una serie de operaciones inmobiliarias presuntamente destinadas a “engañar al juzgado” y evitar el cobro de unos créditos.

Gil Silgado, su hermana y otro socio serán juzgados los días 25 y 28 de enero en la Sección Cuarta de la Audiencia de Sevilla, donde la Fiscalía les imputará un delito de alzamiento de bienes, por el que solicita para cada uno cuatro años de cárcel y multa de 12 meses con cuota de 10 euros (3.600 euros) y otro presunto delito de otorgamiento de contrato simulado, con una condena de cuatro años de prisión y multa de 24 meses con la misma cuota diaria (7.200 euros).

El escrito de acusación, al que tuvo acceso este periódico, dice que en mayo de 2003 Gil Silgado, como apoderado de la empresa Sevilla Bussiness, de la que era administradora única su hermana, compró una finca rústica en Gelves por 3,7 millones de euros, que pagaría con seis pagarés más  otro para hacer frente al IVA.

Ante el impago de los pagarés, la vendedora interpuso un juicio cambiario en el que el juzgado dictó una diligencia de embargo. Cuatro meses después, el acusado vendió la finca a otra empresa, con un beneficio de 3,5 millones de euros. Tras conocer el juicio cambiario, compró una finca en Cádiz y la vendió de forma simulada “con la única finalidad de evitar su embargo”, afirma la Fiscalía, que por ello amplía su acusación al comprador de este inmueble, Francisco B.R.

Precisa la acusación que el dinero obtenido por esas ventas no se integró en el patrimonio de la sociedad.

En septiembre de 2005, a la vista de la querella presentada contra ellos, los tres acusados realizaron a través de su defensa una “maniobra engañosa que logró engañar al juzgado”, aparentando solvencia mediante la aportación de un pagaré y una escritura pública.

“Vista la apariencia creada y teniéndola por cierta, el juzgado dictó un auto de sobreseimiento y archivo con reserva de acciones civiles”, indica la Fiscalía.

Asegura que las operaciones efectuadas desde el principio por José María y su hermana iban encaminadas a “impedir el cobro de deuda alguna por los querellantes, y la aportación de bienes o derechos en la vía penal no fue más que otro engaño para lograr el sobreseimiento, tras lo cual en la vía civil se comprobó que tales operaciones no obedecían más que a una apariencia engañosa con esa finalidad, apariencia que logró engañar a sus acreedores y al juzgado de instrucción, aumentando si cabe más aún la dificultad para el cobro de los créditos”.

Según el fiscal, Gil Silgado llegó a nombrar a su madre como administradora de la sociedad hasta que su hijo y acusado recuperó el cargo en noviembre de 2009.

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