Poder Judicial

Muere el magistrado de la Audiencia Carlos Piñol Rodríguez

  • Era uno de los magistrados más veteranos de la Audiencia, un "buen jurista con mucho sentido común"

Carlos Piñol (primero por la derecha) con el resto de su sala y el decano de los abogados, en el homenaje al secretario judicial Antonio Elías (centro) Carlos Piñol (primero por la derecha) con el resto de su sala y el decano de los abogados, en el homenaje al secretario judicial Antonio Elías (centro)

Carlos Piñol (primero por la derecha) con el resto de su sala y el decano de los abogados, en el homenaje al secretario judicial Antonio Elías (centro)

El magistrado de la Audiencia de Sevilla Carlos Piñol Rodríguez ha fallecido este miércoles en la clínica del Sagrado Corazón, en cuya UCI llevaba varios días ingresado como consecuencia de las complicaciones de una infección.

Piñol había nacido en Lleida pero llevaba más de treinta años en Sevilla, donde desarrolló casi toda su carrera profesional. Estaba casado con Pilar Llorente, magistrada de la Sección Primera de lo Penal de esta Audiencia y miembro del tribunal que juzgó la pieza política de los ERE. El matrimonio tenía dos hijos.

Carlos Piñol, de 67 años, ingresó en la carrera judicial en 1983 y ocupaba el número 322 en el escalafón de 2018 del Consejo General del Poder Judicial.

Tuvo su primer destino en Trujillo (Cáceres), luego pasó a la Magistratura del Trabajo 3 de Sevilla y desde 1988 tenía su plaza en propiedad en la Audiencia de Sevilla. Estaba destinado en la Sección Segunda, especializada en Derecho de Familia, cuyo presidente es Damián Álvarez, también presidente de la Audiencia de Sevilla.

Juez por vocación y por convicción, Piñol estuvo trabajando hasta el último momento pese a una lesión en el hombro que en las últimas semanas le obligaba a escribir en su ordenador con una sola mano.

Como experto en Derecho de Familia era habitual su presencia de congresos y cursos de la especialidad. También formó parte de los tribunales calificadores de las oposiciones a Registradores de la Propiedad, Mercantiles y de Bienes Muebles y de las oposiciones al titulo de notario.

Los que le conocieron destacan de él que a su calidad de buen jurista “unía el ser una persona con mucho sentido común”. Era un juez “afable y extremadamente correcto con los abogados, siempre tenía su puerta abierta para quien deseaba hacerle cualquier consulta”, destacan.

Como especialista en Derecho de Familia, su sala tuvo que pronunciarse sobre controvertidas cuestiones de actualidad como el derecho de visita de los abuelos, los cambios de custodia, la pensión alimenticia a los hijos que no se van del domicilio familiar y las demandas de paternidad al amparo de las pruebas de ADN.

Sus restos mortales estarán en el tanatorio de la S-30 hasta su traslado para ser enterrados en Olivenza (Badajoz).

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