Responsabilidad médica Demanda cinco millones por mala praxis en un parto

  • Una mujer reclama a una clínica por el desgarro que le ha dejado estéril y con incontinencia de orina y heces 

  • Los desgarros “son complicaciones inherentes al parto” según el perito de los demandados

Mujeres embarazadas Mujeres embarazadas

Mujeres embarazadas

Casi cinco millones de euros, una de las mayores  reclamaciones por mala praxis médica en Sevilla, solicita una mujer a dos médicos de una clínica privada por las secuelas que sufre tras un parto: los puntos de de la episiotomía se rompieron y la enferma sufrió desgarro de esfínter anal y de la mucosa rectal, un fallo renal y estuvo varios días ingresada en la UCI. Cuatro años después sufre incontinencia de orina y de heces, ileostomía (debe llevar una bolsa para recoger las heces), esterilidad, depresión, imposibilidad de mantener relaciones sexuales, ha tenido que someterse a una reconstrucción vulvar y necesita ayuda para su vida diaria.

Ocurrió tras el parto de su primer hijo, el 1 de junio de 2016. La mujer fue dada de alta a las 48 horas pese a que tenía estreñimiento. Los dos médicos demandados, en su declaración este lunes ante la juez de primera instancia 25, atribuyeron el desgarro de los puntos del parto a que la mujer no siguió los consejos de dieta y medicación laxante para combatir el extreñimiento e hizo un “gran esfuerzo defecatorio” para expulsar un “bolo fecal”.

Uno de los debates del juicio fue lo que la acusación califica como “error diagnóstico” porque el desgarro fue calificado en los informes médicos como de grado 2 cuando según algunos protocolos debería decir grado 4 al afectar al ano y mucosa rectal.

La ginecóloga demandada explicó que quiso poner grado 3A pero un error informático en sus archivos solo permite escribir grado 2, por lo que luego tuvo que corregirlo a mano. Los demandados aseguraron que el grado 4 apareció posteriormente y su perito declaró que “esa clasificación es muy subjetiva” y que “no iba a cambiar el curso de los acontecimientos”.

¿“Molestias vulvares” o expulsión de heces por la vagina?

Cuatro días después del parto, en la madrugada del 5 de junio, la mujer acudió a Urgencias de la clínica afirmando que estaba expulsando heces por la vagina. En su informe de asistencia, el segundo doctor demandado escribió “molestias vulvares” y le dio el alta al comprobar que no había alteraciones en la sutura de la episiotomía y que un tacto rectal no mostró lesiones importantes, según su declaración.

El médico atribuyó el cuadro que describía la mujer a que había hecho un “esfuerzo defecatorio importante”. La mujer regresó unas horas después y entonces ya quedó ingresada por un “empeoramiento asociado al estreñimiento”.

Esta declaración motivó una serie de intervenciones por parte de la juez, que se preguntaba si “no es simplificar mucho describir como molestias vulvares la expulsión de heces por la vagina” y que reprochó al doctor no querer responder a su pregunta de si esa expulsión de heces era grave o no.

El perito de los demandantes mantuvo que el alta de la enferma fue prematura y que el esfuerzo por estreñimiento no puede convertir un desgarro de grado 2 en grado 4, sino que se produjo necesariamente en el parto.

Por contra, el perito de los doctores defendió que el desgarro “es una complicación inherente al parto”, que la técnica de sutura fue la adecuada y que esa “mala evolución” es algo “relativamente normal”.

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