Opinión

El crimen de Los Galindos: el misterio continúa

  • El autor es uno de los periodistas que mejor conocen el quíntuple crimen de Los Galindos pues en 1995 escribió una serie de doce reportajes para El Correo de Andalucía y en 1999 un libro editado por la Universidad de Sevilla. En este artículo valora el libro recién publicado por el hijo de los marqueses dueños del cortijo 

Francisco Gil Chaparro. Periodista Francisco Gil Chaparro. Periodista

Francisco Gil Chaparro. Periodista

'El Crimen de Los Galindos. Toda la verdad'. Este es el título del libro de reciente aparición que ha removido de nuevo todos los cimientos en torno a uno de los sucesos más horrendos y misteriosos que han azotado la vida de nuestro país y, especialmente, de la provincia de Sevilla, con especial significación, por desgracia, en el pueblo de Paradas. Su sorprendente autor es Juan Mateo Fernández de Córdova, uno de los hijos del matrimonio formado por Gonzalo Fernández de Córdova y Topete, marqués de Valparaíso y marqués de Grañina, y de María de las Mercedes Delgado Durán; no un periodista, un ex policía o un historiador, sino una de las personas que ha soportado durante años esta negra mancha que siempre acompañará sus apellidos.

Y digo 'sorprendente autor' porque pocos pensaban que de dentro del propio seno familiar iba a alzarse una voz que, con toda claridad, iba a acusar a su padre, de forma especial, pero también a su madre -el primero fallecido en 2015 y la segunda en 2019-, de ser cómplices de los cinco brutales asesinatos cometidos en el Cortijo de Los Galindos el 22 de julio de 1975. Tremendas confesiones, sin duda, y más viniendo de quien ha suscrito el libro, y que ponían, por fin, nombre y apellidos a las personas que pudieron incitar, promover y ocultar lo ocurrido en aquel cortijo; algo que creo que todos cuantos investigaron de una u otra forma este crimen tenían claro, pero nadie se había atrevido a decir con claridad por la absoluta falta de pruebas.

Yo recuerdo que cuando, en mi calidad de periodista de El Correo de Andalucía, me decidí a escribir de forma amplia sobre este suceso coincidiendo con la prescripción penal de los cinco asesinatos, ya dejé claro en mis reportajes que lo ocurrido en Los Galindos se enmarcaba dentro de la vida del cortijo, que ese día no estaba previsto que se matara a nadie, que a una primera muerte le siguieron las demás y, quien supiera leer entre líneas, se dejaba claro que tanto el marqués de Grañina como el administrador fueron cómplices del ocultamiento de lo ocurrido, aunque, eso sí, desconociendo quién o quiénes fueron los autores materiales de las muertes; y, claro, el motivo de todo venía de una mezcla de malas relaciones, especialmente entre el capataz y el propio marqués y el administrador, y de los destinos que siguiera la producción agrícola de la finca, aunque, eso sí, una serie de casualidades e influencias impidieron que nunca se pudiera sentar en el banquillo a los acusados.

El libro que ahora publica uno de los hijos del marqués de Grañina coge una línea que encierra ciertas lógicas, y que es valiente en otras, pero analizado su contenido con tranquilidad, y pese a las lagunas que aún me invaden, me llevan a pensar que el caso de Los Galindos sigue guardando las suficientes incógnitas como para que en realidad nunca se sepa qué pasó allí dentro realmente, entre otras cuestiones por cuanto lo revelado por Juan Mateo Fernández de Córdova no se basa en nuevas pruebas aparecidas, sino en suposiciones, adornadas por supuestos diálogos entre los implicados, que, la verdad, le dan poco rigor científico.

Son tantos los hechos que da por seguros sin ningún respaldo probatorio -desde el supuesto móvil, al viaje exprés del marqués desde Málaga a Los Galindos, al lugar donde mataron a Zapata, al armario donde lo mantuvieron tres días oculto, a la hora en la que González acude a Paradas a buscar a su esposa...-, que sólo me hacen reafirmarme en mi convencimiento de que lo que ocurrió de verdad en este cortijo nunca se podrá saber. Es más, hasta el propio autor lo viene a confesar al final del libro, donde pide incluso ayuda -abriendo un buzón de correos y creando un mail- a quienes le pudieran aportar alguna información sobre el crimen "para", según recoge textualmente, "poder seguir la investigación y el relato de la historia con firmeza, con contundencia y en la verdad".

Y, por supuesto, tampoco pasa desapercibido en el libro la crudeza con la que el autor del libro arremete contra sus padres -lo hace una vez estos fallecidos-, refiriéndose al marqués no como su padre, sino como su progenitor, y a su madre como la culpable de la ruptura familiar y de desheredar a tres de sus cinco hijos, él mismo entre ellos, y situando al crimen de Los Galindos como el hecho que lo torció todo dentro del seno familiar.

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