Policía

Cuatro policías denuncian a un inspector por acoso continuado, malversación y mobbing en Mauritania

  • El caso ha sido aceptado por la Audiencia Nacional

Equipo policial en Nouadhibou Equipo policial en Nouadhibou

Equipo policial en Nouadhibou / M. G.

Hay veces en las que mantener cierta seguridad en el trabajo está muy relacionado con seguir normas, sobre todo si la profesión está relacionada con temas especialmente delicados como las misiones policiales en el extranjero. Este es el caso de los policías destinados a embajadas o consulados fuera de España.

La Audiencia Nacional ha admitido recientemente una denuncia conjunta presentada por cuatro agentes de la Policía Nacional, pertenecientes a la Escala Básica por malversación de fondos públicos, revelación de secretos y mobbing contra el inspector jefe Javier Pancho Follana, su jefe en el equipo de Cooperación Conjunto Hispano-Mauritano que operaba en Nouadhbou (Mauritania). El Juzgado Central de Instrucción 1 de la Audiencia Nacional la ha admitido a trámite y ha ordenado su incoación.

Uno de estos policías es David Miranda, experto en documentación que se incorporó al equipo de Cooperación Conjunto Hispano-Mauritano de Nouadhbou en octubre de 2017, aunque ya había estado dos veces anteriores destinado en este país.

Escudo del equipo hispano mauritano Escudo del equipo hispano mauritano

Escudo del equipo hispano mauritano / M. G.

Un lugar que si bien no era fácil, se iba a complicar más de la cuenta. La primera piedra que Miranda se encuentra en su camino tienen que ver con el nivel de francés. El inspector les realizó una pequeña entrevista y se quejó de que no dominara el idioma con fluidez, a pesar de que el agente disponía del nivel A2, para no crear mal ambiente, el policía retomó las clases estando en territorio mauritano. Pero esto no iba a servir de mucho.

De hecho, según expone el policía en una de las minutas (informes) enviadas a la Comisaría General, el inspector a la hora de la comida "suele formular comentarios hacia los componentes del equipo" de forma "despectiva".

Además, el subinspector se traslada a vivir fuera de la casa, con el consentimiento del jefe del equipo y es entonces "cuando aumenta la tensión en la casa". Esto hubiera sido anecdóctico (salvo por el compromiso de la seguridad que puede existir en estas circunstancias). "Una vez a un compañero agente le pidió que le hiciera hamburguesas para cenar, nos turnábamos para cocinar menos él. Se negó, y por la tarde le sacó el billete de vuelta a España sin conocimiento del comisario", recuerda Miranda. 

La salida del subinspector no es el único motivo que compromete la seguridad del equipo español en Nouadhbou puesto que, según denunció el agente en una de sus minutas, el inspector mantiene una relación sentimental con una mujer que le hace estar en la casa "en contadas ocasiones". Además, esta mujer suele estar presente en todos los eventos y comidas oficiales del equipo.

Para ilustrar aún más la forma de actuar del inspector, en su minuta, el agente dice que tiene un grupo de Whatsapp en el que vierte comentarios "de los motivos por los que está en Mauritania, como muescas y dinero, en alusión directa a cada una de las relaciones sexuales que mantenía con nuevas mujeres, siendo la tónica habitual en sus salidas".

Prostitutas

Miranda recuerda además una madrugada del mes de febrero cuando volvía de patrulla con el equipo se encontró con la luz de una habitación encendida y "a una mujer desnuda dentro", cuando se volvió estaba también el inspector desnudo, según el policía. Además, le indicó que era "una calentura" y que pagaria a la mujer con una de las tarjetas telefónicas usadas para pagar a los confites."Hay que recordar que es una república islámica y tanto beber alcohol como la prostitución son delitos muy graves". 

Al parecer esta era una práctica habitual del inspector, puesto que en la denuncia presentada ante la Audiencia Nacional le acusan de haber introducido, por la noche, a prostitutas en esa vivienda oficial a las que compensaba con “pequeños regalos” que, en ocasiones, eran tarjetas de teléfono “compradas con cargo al dinero del Ministerio del Interior y del Tesoro Público español, destinadas principalmente a los teléfonos del equipo español, y del equipo mauritano y como moneda de cambio de los servicios preferentes del aeropuerto o confites”.

Tras este episodio, la relación del inspector hacia Miranda se torna más amable y el superior vuelve todos los comentarios hacia los otros dos policías: Ignacio Arranz y Francisco Espínola.

Durante todo este tiempo el policía Miranda había hecho llegar a la Comisaría General una serie de minutas donde se daba cuenta a la Comisaría General de la situación de mobbing en la que vivían.

Represalias

A finales de febrero, cuando el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, llegó a Mauritania, se interesó por nuestra situación, "denuncié lo que pasó y la Oficina Central echó a todo el equipo y volvieron a hacerlo con un inspector íntimo amigo del que echan. En ese momento, en una revisión de documentación en el aeropuerto le hago saber al mando que no ha realizado una inspección de modo reglado y él me abrió expediente disciplinario por el que me devuelven a España y me sancionan con dos meses de suspensión de empleo y sueldo por faltar al respeto a un superior".

Entre otras cosas, los agentes Ignacio María Arranz Velasco, Francisco Espínola González, David Miranda Castellano y José Antonio Martínez Varela denuncian que el inspector jefe Pancho Follana se llevó mobiliario, alfombras, utensilios de cocina, comida y herramientas de la vivienda oficial en la que todos habitaban para acondicionar la suya propia, contraviniendo las normas establecidas de permanecer juntos.

Los cuatro agentes -tres de ellos con destino en la Comisaría General de Extranjera y Fronteras, Unidad Central de Fronteras, Brigada de Respuesta a la Inmigración Clandestina y un cuarto en la Comisaría Provincial de Granada-, acusan también al inspector Pancho Follana de un delito contra su integridad moral y acoso laboral.

Acoso fuera de Mauritania

Uno de los denunciantes, David Miranda, ha visto cómo cortaron la luz de su vivienda particular, dándole como excusa Endesa "una presunta estafa" y cuando intentó averiguar de dónde venía la acusación, se encontró con un correo electrónico remitido por su superior en Mauritania desde Interpol Madrid donde se denunciaba el "presunto delito de defraudación de fluidos eléctricos". Se da la circunstancia de que David Miranda vive en un municipio de la provincia de Sevilla. "Esta puede ser una muestra del acoso al que estoy sometido", comenta el agente.

Este hecho entra dentro de lo que señala la denuncia presentada ante la Audiencia Nacional. "Todas las acciones contra los denunciantes son de atentados contra su integridad física, humillación, denigración, insultos, exclusiones, etc., revistiendo los caracteres típicos del delito de ‘mobbing’, contra la integridad moral de los denunciantes, toda vez que en la convivencia diaria con el denunciado las amenazas generalizadas a los denunciantes eran diarias cada vez que observaba alguna discrepancia con sus exigencias o sus deseos, manifestando un trato prepotente, soberbio, vejatorio y chulesco, buscando provocar e insultar a los denunciantes, incluso tratando de ponerlos unos contra los otros, llegando a ridiculizar su constitución, belleza o inteligencia, circunstancias que han provocado un cuadro de ansiedad en los denunciantes, la cual ha tenido que ser tratada en el hospital", afirma la denuncia presentada por los agentes, que tienen como abogado a Jesús Garzón Flores.

Delitos

Los delitos de los que se acusa al inspector están considerados graves. El de malversación de fondos públicos está castigado, en el Código Penal, con una pena de prisión de 2 a 6 años e inhabilitación para seguir en la Policía Nacional por un periodo de 6 a 10 años, el de revelación de secretos con pena de prisión de 1 a 4 años y el delito contra la integridad moral con una pena de prisión de 6 meses a 12 años.

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