La Ciudad de la Justicia de Sevilla El día de la marmota

  • La fe en el proyecto se ha perdido por el desgaste producido desde que en 2003 el Ayuntamiento y la Junta anunciaran el preacuerdo para ubicar la Ciudad de la Justicia en la parcela de Los Gordales.

Un momento de la reunión de las delegaciones de la Junta y el Ayuntamiento. Un momento de la reunión de las delegaciones de la Junta y el Ayuntamiento.

Un momento de la reunión de las delegaciones de la Junta y el Ayuntamiento. / antonio pizarro

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Saben ustedes cuantas noticias y crónicas se han escrito sobre el proyecto de la Ciudad de la Justicia de Sevilla. Baste un dato objetivo: en una simple búsqueda en la hemeroteca de este periódico aparecen más de 3.000 resultados sobre la Ciudad de la Justicia en los últimos 20 años.

Desde que la Junta asumió las transferencias de Justicia han pasado ya siete consejeros –desde Carmen Hermosín–, y todos, de una u otra forma, han hablado hasta la saciedad del futuro proyecto que debe reunir en un mismo enclave todos los órganos judiciales dispersos en varias sedes por la ciudad.

Y ahora el nuevo consejero, Juan Marín, que aglutina carteras tan dispares como el turismo y la Justicia, tiene su propia apuesta para la Ciudad de la Justicia: llevarla a Palmas Altas, una zona en expansión de la capital donde se reutilizaría el edificio que en breve desalojarán Abengoa y la Universidad Loyola Andalucía.

Sin entrar a analizar las evidentes deficiencias en materia de conexiones de transporte de esta ubicación, que reconoce el propio alcalde, o el hecho de que haya que adaptar un edificio ya construido para usos judiciales –recuerden los problemas que generó la sede alquilada del edificio Noga, prevista para oficinas y no para albergar unos juzgados–, lo cierto es que para empezar no podría hablarse en puridad de una Ciudad de la Justicia, puesto que la Audiencia de Sevilla seguiría estando en el Prado, con los inconvenientes que supondría mantener la dispersión, aunque fuera entre la Audiencia y el resto de órganos.

El fiscal jefe, Luis Fernández Arévalo, lo expuso de una manera muy clara recientemente, cuando aseguró que en la actualidad la “disgregación” de las sedes judiciales es de 700 metros y con Palmas Altas “sería de kilómetros”.

Pero no se alarmen, que aún no está todo decidido. ¿Saben cuántas veces se ha anunciado la ubicación? Muchísimas desde que en 2003 la Junta y el Ayuntamiento firmaron el preacuerdo de Los Gordales. Desde entonces, los cronistas judiciales hemos asistido una y otra vez, curiosamente siempre que se acercan unas elecciones o se inicia un nuevo mandato, a nuestro particular Día de la Marmota con la Ciudad de la Justicia, el campus judicial, el distrito judicial, etc. etc. Comentaba el alcalde a los periodistas que debíamos tener fe en el proyecto, pero eso es precisamente lo que ya no queda tras tantas promesas incumplidas.

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