Abogacía

Las bodas de oro que malogró la COVID

  • En un año sin Fiesta Colegial de la Abogacía, once letrados reciben en su despacho, de manos del decano, una placa por sus 50 años de ejercicio

Oscar Cisneros (izquierda) y Adolfo Cuéllar (derecha) tras entregar la placa a Manuel Portero (centro) Oscar Cisneros (izquierda) y Adolfo Cuéllar (derecha) tras entregar la placa a Manuel Portero (centro)

Oscar Cisneros (izquierda) y Adolfo Cuéllar (derecha) tras entregar la placa a Manuel Portero (centro) / M.G.

Con la COVID han desaparecido los actos sociales multitudinarios y entre ellos la Fiesta Colegial que la Abogacía sevillana celebraba todos los años en diciembre en el hotel Alfonso XIII. Era una ocasión para reunir a medio millar de compañeros, a las autoridades judiciales de la provincia y para entregar un reconocimiento a los abogados que cumplían 50 años de ejercicio profesional. 

Los once abogados sevillanos que este año 2020 cumplieron sus bodas de oro con la profesión están recibiendo estos días la visita por sorpresa del decano del Colegio de Abogados, Óscar Cisneros, y del vicedecano, Adolfo Cuéllar.

Acuden a su despacho o domicilio particular para entregarles una  placa en la que el colegio les reconoce como “eminente abogado y compañero ejemplar” y les expresa su “admiración y afecto” con motivo de sus 50 años de colegiación.

Los abogados que en este 2020 cumplieron 50 años de profesión son Diego Bernal, Joaquín Bonachera, Manuel Cossio Martínez, David Domínguez, Francisco García, Bernardo García-Pelayo, José Ignacio Gutierrez López, Antonio Moreno Castaño, Domingo Moreno Morejón, Manuel Portero y Juan Francisco Ramírez.

Uno de ellos, Manuel Portero, relata a este periódico como fue la entrega de su placa: su hijo Javier, también abogado, le advirtió de que el martes esperaban una visita importante y que no debía faltar del despacho, por lo que Portero supuso que se trataría de algún cliente que quería consultar un caso.

Su primera sorpresa se produjo cuando llegó al bufete y vio que estaba allí su hija, procuradora de profesión, aunque pensó que estaría pendiente de alguna gestión. Minutos después sonó el timbre y entraron Óscar Cisneros y Adolfo Cuéllar. “Es un honor venir a verte, venimos a felicitarte por tus 50 años como abogado”, le dijeron. Y añadieron una promesa: “cuando pase todo esto lo celebraremos como se merece”.

Portero relata cuánto le emocionó la visita, especialmente porque el padre de Adolfo Cuéllar fue su maestro en sus primeros pasos en la profesión después de darse de alta en 1970.

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