Cláusulas suelo

Cinco hermandades sevillanas son eximidas de cláusulas suelo

  • Se ahorrarán cientos de euros al mes en sus préstamos hipotecarios

  • Otras hermandades barajan entablar un pleito y llegar al  Supremo

Nazarenos del Baratillo Nazarenos del Baratillo

Nazarenos del Baratillo

Cinco hermandades sevillanas han llegado a acuerdos para que el banco les retire las cláusulas suelo de sus hipotecas, pese a que inicialmente se lo negó por no ser consideradas consumidores ni haber sufrido falta de transparencia

Se trata de la Esperanza de Triana y el Baratillo de Sevilla capital, el Gran Poder de Dos Hermanas, la hermandad de San Juan de Écija y la Vera Cruz de El Viso del Alcor.

Muchas otras hermandades sevillanas tienen firmados préstamos hipotecarios para hacer obras en sus sedes o comprar sus locales. La mayoría están indecisas sobre sus próximos pasos: llegar a un acuerdo con el banco o entablar un pleito judicial. En el primer caso no les devolverán los intereses pagados de más en el pasado. En el segundo se arriesgan a años de trámites judiciales de incierto resultado que, en caso de perderlo, les supondrá pagar las costas judiciales. 

Joaquín Moeckel, el abogado que ha alcanzado los cinco acuerdos, explica a este periódico que, como trasfondo, todos tienen en mente el conflicto de interpretación entre el Tribunal Supremo y la Sección Quinta de la Audiencia de Sevilla, a quien corresponde la revisión de la mayoría de las cláusulas suelo. 

La Esperanza de Triana y el Baratillo firmaron sus acuerdos con el banco en verano y esta pasada semana lo hicieron las tres hermandades de la provincia. En todos los casos, el banco les negó en principio la anulación porque la mencionada cláusula “fue un elemento esencial para la concesión del préstamo y para la formación del precio ofertado“. 

Junto a ello, la entidad bancaria argumentó que a una hermandad “no le resulta de aplicación la normativa específica de protección de los consumidores” y tampoco podían alegar falta de transparencia unas asociaciones cuyas Juntas de Gobierno están llenas de abogados y economistas. “En esos términos fue declarada válida por los tribunales”, argumentó el banco con contundencia.

Pero a las pocas semanas cambió de criterio. Bastó que Moeckel le comunicase que se hacía cargo de la asesoría jurídica de la hermandad. El abogado, ex hermano mayor del Baratillo, no ha cobrado por su actuación profesional y se declara indignado de que “haya que llegar a la intervención de un letrado para que el banco entre en razón”.

Joaquín Moeckel, en su despacho profesional Joaquín Moeckel, en su despacho profesional

Joaquín Moeckel, en su despacho profesional

Lo más llamativo son los términos en que el banco accede ahora a retirar las cláusulas suelo, “consciente de las inquietudes que genera su aplicación en el actual contexto”.

A cambio, según los acuerdos firmados esta semana, la hermandad “renuncia a interponer cualquier tipo de reclamación por la inclusión y la aplicación de las cláusulas suelo en su contrato de préstamo ante los órganos judiciales, arbitrales o servicios de reclamación de las autoridades supervisoras o ante cualquier autoridad de consumo”.

Moeckel cree que la falta de transparencia puede demostrarse en el caso de las hermandades, pues aunque tengan abogados en sus Juntas de Gobierno no necesariamente tienen que ser expertos en materia hipotecaria. Recuerda que ha habido tribunales que han llegado a dar la razón hasta a un notario que firmó una hipoteca con esta cláusula restrictiva. 

Defiende que las hermandades pueden ser conceptuadas como consumidores al dedicarse a fines sin ánimo de lucro y, en última instancia, tendrían un tercer argumento: las condiciones de sus préstamos son abusivas.

Considera más problemático el desacuerdo entre el Tribunal Supremo y la Sección Quinta de la Audiencia, que ilustra con un ejemplo propio: Un camarero, cliente suyo, consiguió la anulación de la cláusula suelo en el juzgado de Primera Instancia sevillano pero la Audiencia dio la razón al banco. Finalmente Moeckel ha ganado el pleito en el Supremo pero se pregunta qué habría pasado si el afectado no hubiese tenido un abogado que apostase por él y le animase a seguir recurriendo

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