La primera ofensiva de primavera de los talibanes provoca 51 muertos

El ataque orquestado por los fundamentalistas en Kabul pretendía atentar contra las legaciones alemana y británica así como el cuartel general de la OTAN

Agentes de las fuerzas de seguridad afganas comprueban el cadáver de un supuesto talibán.
Agentes de las fuerzas de seguridad afganas comprueban el cadáver de un supuesto talibán.
Fawad Peikar (Efe) / Kabul

17 de abril 2012 - 05:03

Tras horas de combates, las fuerzas de seguridad afganas pusieron ayer fin al ataque coordinado de comandos talibanes contra Kabul y otras tres ciudades afganas, prueba de que los insurgentes mantienen intacto su poder al inicio de su ofensiva anunciada para la estación de primavera.

El presidente afgano, Hamid Karzai, precisó en un comunicado que los combates acabaron con la vida de cuatro civiles y once miembros de las fuerzas de seguridad, mientras que el ministro de Interior, Bismilá Mohammadi, afirmó que murieron al menos 36 terroristas. La ola de acciones insurgentes -"buscadores del martirio", según un comunicado de los talibanes- dejó también 65 heridos, la mayoría de ellos policías, de acuerdo con distintas fuentes oficiales.

En una nota, el presidente Karzai alabó la labor de policías y soldados, pero reconoció un fallo de inteligencia de los servicios afganos "y sobre todo de la OTAN" que debe ser "seriamente investigado", ya que los talibanes lograron entrar en las ciudades y atacar a las fuerzas internacionales desde un edificio en obras.

"La respuesta de seguridad en general fue buena, a pesar de que algunas tropas y agentes de policía no estaban ni equipados ni entrenados para una operación como ésta", dijo el ex viceministro de Interior, Abdul Hadi.

"Lo que sí quedó patente es la debilidad de los servicios de inteligencia, que debieron haber evitado que los insurgentes entraran en las ciudades y que acumularan toda esa munición en zonas tan sensibles", añadió este ex responsable ministerial.

Según el ministro Mohammadi, la ola de ataques fue un "incidente terrorífico" ya que en poco más de una hora se iniciaron de forma coordinada los ataques en cuatro localidades del este afgano: Kabul, Jalalabad, Puli Alam y Gardez.

Entre los objetivos de los suicidas en Kabul estaban las legaciones alemana y británica y el cuartel general de la Alianza Atlántica, mientras que en el resto de localidades fueron atacadas sedes policiales y bases de tropas afganas y de la OTAN.

"Nadie subestima la gravedad de estos ataques, y vamos a trabajar con ahínco para determinar sus causas", afirmó en una nota de prensa el jefe militar de la misión aliada en Afganistán, John Allen.

Mohammadi destacó la actuación de los cuerpos de seguridad especialmente en Kabul, donde tuvieron que actuar en zonas con mucha presencia de civiles.

"La mayoría de los insurgentes se desplazaron vistiendo burkas. Las fuerzas de seguridad afganas han protegido a los civiles en zonas de mucho tránsito de personas", afirmó el ministro, quien añadió que sus fuerzas detuvieron a un insurgente en Jalalabad.

"Estamos asumiendo las responsabilidades de seguridad (en el país) y el pueblo afgano ve cómo nuestras fuerzas se están mostrando autosuficientes para realizar esa labor", recalcó el titular afgano de Interior.

La ola de asaltos recordó mucho a la perpetrada en septiembre por un comando de integristas, que durante horas pusieron en jaque a las fuerzas de seguridad con ataques coordinados a la embajada de EEUU, la sede de la OTAN y edificios oficiales.

"No hay mucha diferencia táctica con respecto a su acción del pasado septiembre, pero la insurgencia ha mostrado mucha más capacidad militar al poder hacerlo en cuatro ciudades a la vez", afirmó Abdul Hadi.

Los talibanes habían adelantado la semana pasada que darían a conocer muy pronto el inicio de su anual "ofensiva de primavera", una estación en la que suelen recrudecerse los combates gracias a la mejora del tiempo y la apertura de los pasos de montaña.

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