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"Si no me restituyen, será una gran tragedia para mi país"

  • A pesar del acuerdo alcanzado con la mediación norteamericana, asegura en una entrevista a este periódico que en este proceso "todavía no hemos ganado nada"

El Gobierno de facto de Roberto Micheletti y el depuesto presidente Manuel Zelaya, presionados por la comunidad internacional y en la última semana por la diplomacia norteamericana, firmaron el viernes un acuerdo para dar salida a la crisis desatada tras el derrocamiento del mandatario hondureño el 28 de junio. El acuerdo estipula que sea el Congreso de la Nación quien decida la restitución del presidente, la misma Cámara que firmó su salida hace más de cuatro meses. Pero los partidarios del Gobierno de facto no tienen ninguna prisa en convocar al Congreso, y el acuerdo sólo prevé la formación, antes del jueves, de un gobierno de unidad nacional donde tendrían representación todos los partidos. No especifica cuándo se producirá el retorno de Zelaya y ni siquiera cuándo se reunirá el Congreso, que apela a la campaña electoral y la festividad del día de los difuntos para no convocar sesión.

Mientras tanto, Zelaya cumple 43 días recluido en la Embajada de Brasil en Tegucigalpa, desde donde atiende al teléfono que no deja de sonar. Entre interferencias constantes, vaticina que si no le restituyen se complicarán las elecciones, pero después de la euforia inicial, se muestra prudente. Confía en que el Congreso apruebe su restitución esta semana, pero, de momento, mide sus respuestas, como él mismo reconoce al final de la entrevista.

-Presidente, ¿se le puede felicitar ya?

-Yo soy muy prudente, lo recibo con humildad, porque esto es un proceso, todavía no hemos ganado nada. Con el acuerdo lo que hemos hecho es avanzar. Por eso solicito a la comunidad internacional que siga firme en sus posiciones hasta que se cumpla el acuerdo.

-El acuerdo deja en manos del Congreso su restitución. ¿Confía en una respuesta favorable?

-Confío en que los diputados se pronuncien por encima de la mezquindad y de los intereses partidarios y apuesten por el bien común. Mi restitución significa la paz y el bien común, y ellos tienen la responsabilidad de darle salida a esta crisis.

-Pero el Congreso es el mismo que lo expulsó del país el pasado 28 de junio.

-Estamos dando una oportunidad a que rectifiquen, el hombre es corruptible pero es perfectible también. Tienen la posibilidad de revertir el golpe de Estado tal como se ha solicitado, y eso convertiría a Honduras en un ejemplo para la humanidad, pues habríamos revocado un golpe de manera pacífica.

-¿Qué pasaría si el Congreso no acepta su restitución?

-Sería un desastre moral y una tragedia para el país, pues se mantendría la condena y el bloqueo económico de la comunidad internacional, no se legitimarían las elecciones. Además si el acuerdo no se cumple, fracasa el diálogo, se rompe.

-¿Para cuándo espera la determinación?

-El Congreso ya está listo, el proceso tiene una semana de duración. Hay un calendario en el acuerdo que tiene que cumplirse.

-¿Qué es lo primero que va hacer cuando salga?

-Lo primero que voy a hacer es agradecer a la comunidad internacional y al pueblo hondureño el esfuerzo y el sacrificio que han hecho. Aquí hay personas que han dado hasta la vida por derrocar el golpe de Estado. Ha sido un capítulo muy doloroso para nosotros, para nuestra familia y para el pueblo hondureño y esperamos superarlo en los proximos días.

-¿Y luego?

-Posteriormente hay que reconstruir las relaciones con la comunidad internacional, ya que Honduras ha perdido su apoyo en estos meses y hay que volver a construirlo.

-Si es restituido va a gobernar junto a un gobierno de unidad nacional conformado por todos los partidos políticos con representación. ¿Cuál va ser su capacidad de actuación?

-Es tan poco tiempo que está por venir que lo más importante es la paz, la confraternidad social y llegar a acuerdos para poder hacer las elecciones. El proceso electoral sólo se puede realizar en paz con mi restitución, además, si no es así, no será reconocido por la comunidad internacional. Hay que llamar otra vez a la comunidad internacional.

-En los acuerdos también se contempla que el Ejército pasa a manos del Tribunal Supremo Electoral, uno de los baluartes del golpe. ¿Va a poder gobernar con un Congreso, una Corte y un Ejército hostiles?

-Gobernar nunca es una cosa fácil, es una situación responsable y compleja, en cualquier parte del mundo y cualquier circunstancia. Las Fuerzas Armadas son una institución supeditada al poder civil, y por eso nosotros rechazamos el golpe de Estado, porque no aceptamos la vuelta de la militarización a la política latinoamericana. Y creo que deben tener una posición obediente, no deliberante y apolítica.

-Hay varias candidaturas que no están haciendo proselitismo porque no reconocen las elecciones mientras usted no vuelva al poder. Si es restituido, ¿contemplaría el retraso de las elecciones para garantizar una campaña electoral igualitaria?

-No, eso no está considerado dentro de los acuerdos.

-Los diferentes sectores antigolpistas que han salido a la calle estos cuatro meses se agruparán en una candidatura independiente y única si usted es restituido. ¿Se pronunciaría por esa opción electoral?

-El presidente por la naturaleza de su función tiene limitaciones para participar a ese nivel en política. Trataría más bien de apoyar el proceso, no de interferir. El pueblo hondureño es el único encargado que puede decidir quién debe ser presidente y quién no.

-La OEA lleva más de tres meses tratando de alcanzar un acuerdo, y ahora el secretario adjunto para asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos, Tommas Shannon, lo ha conseguido en setenta y dos horas. ¿EEUU tendría que haber intervenido antes?

-Los EEUU han intervenido desde el principio, fueron patrocinadores de las resoluciones de la ONU y de la OEA. Ahora la visita de Shannon ha apoyado el proceso que ya venía impulsando la OEA. Estamos entrando dentro del multilateralismo con apoyo de Europa y de los EEUU.

-¿Cómo va a celebrar su restitución cuando ésta se produzca finalmente?

-No tengo mucha vanidad, nunca la he cultivado. Éste es un proceso nada más, yo ya soy el presidente. Ya celebré en su momento mi toma de posesión cuando resulté elegido por el apoyo popular y no pienso hacer una celebración por esto.

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