Anabel Valencia y Manuel de la Tomasa | Crítica Una cantaora torrencial

La cantaora Anabel Valencia. La cantaora Anabel Valencia.

La cantaora Anabel Valencia. / Grupo Joly

A pesar de su juventud, que justifica el título de la propuesta, Anabel Valencia lleva más de una década en los principales escenarios flamencos de todo el mundo, un lugar de privilegio que se ha ganado a fuerza de profesionalidad y por la potencia de su voz, así como por su personal manera de entender lo jondo. Una cantaora que siempre desborda incluso en la malagueña del Mellizo que hizo a la forma torrencial característica de su casa cantaora pero con su sello. Más matices encontré en los tangos, un estilo donde introdujo, además del estribillo, nuevas melodías y letras y donde mostró que es una cantaora versátil. Coincidió con Manuel de la Tomasa en uno de los estilos que dijo, la seguiriya, además de la vibrante toná mairenista con la que la lebrijana abrió la noche.Manuel de la Tomasa es el cantaor de moda. En menos de un mes lo hemos escuchado en los dos principales ciclos de flamenco de nuestra ciudad. Tiene la fuerza de la juventud, la virtud de la novedad en una programación jonda que aporta pocas sorpresas al aficionado. Manuel de la Tomasa es una sorpresa relativa ya que, siendo poco más que un adolescente, lleva ya un tiempo cautivando a la afición jonda. Por la potencia de su estilo está llamado a ser una estrella de los festivales del verano próximo aunque me gustan particularmente los matices, la intimidad que le dio a los tarantos con los que abrió la velada. En la impresionante seguiriya levantó a parte del público de sus aforos a fuerza de entrega, convicción. El milagro de Manuel de la Tomasa es que cada noche se encuentra con el cante, su voz es un alumbramiento constante.

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