Cultura

Belén Maya recrea en Itálica su "vida tranquila" y la "tradición bailaora"

  • Acompañada del cante de Jesús Méndez, la coreógrafa lleva al Teatro Romano 'Tr3s', un montaje íntimo, sencillo y femeninol Tr3s. Teatro Romano de Itálica. A las 22:30. De 12 a 15 euros.

Cada una de las etapas vitales que le ha tocado vivir a Belén Maya (Nueva York, 1966) han inspirado coreografías que han hecho de ella una de las bailaoras más hondas y renovadoras del flamenco contemporaneo. Y ahora, confiesa a Diario de Sevilla, su vida está "muy tranquila, como en una balsa". "Me he casado hace un mes y medio. Mi corazón está muy bien y toda esa calma que vivo la he querido reflejar en este montaje", dice sobre Tr3s, el espectáculo que esta noche ocupa las tablas del Teatro Romano, dentro de la programación del Festival Internacional de Danza de Itálica, un espacio escénico monumental que supone un reto para la coreógrafa que debuta en la cita con esta obra de vocación íntima. "Me apetecía ahora una cosa muy sencilla. Quería volver a los palos clásicos, a lo tradicional, al sabor antiguo", explica la hija de Mario Maya y Carmen Mora, que ha encontrado en Youtube el mejor aliado para rescatar el aroma de esas escenas que ya sólo habitan en la memoria del blanco y negro. "Me lo he visto todo: las actuaciones de Antonio y Rosa, de Milagros Mengíbar, de Merche Esmeralda, de Ana María Bueno, de mi madre...", apunta sobre la labor de documentación que ha llevado a cabo. "Bailaban recreándose, tranquilas, con peso... Daban menos pasos, pero los disfrutaban más", concluye Maya sobre el espíritu de este espectáculo que parte de las palabras de Manuel Machado: "Una fiesta se hace con tres personas: uno canta, otro baila y el otro toca".

De ahí que la coreógrafa se haya atrevido con palos inéditos o muy poco trabajados en su trayectoria como la zambra -con la que abre el montaje- y la caña -con la que lo cierra-, ambos números apoyados en la gracia y la feminidad de la bata y el mantón. Por el camino, seguiriyas y tarantos en baile, solos de cante de Jesús Mendez, dueño de un quejío jerezano que arrastra ecos de la Paquera y solos de guitarra del virtuoso Rafael Rodríguez. La fiesta la completan Chloé Brûlé, palmas, y David Montero, en la dirección escénica.

Y es que a estas alturas de investigación y diálogo del jondo con otras disciplinas, la bailaora cree que los aficionados "agradecerán" una obra que se presenta sin artificios ni maquillajes. Sin trampa ni cartón. Flamenco o nada.

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