"Busqué en Carmen una mujer fuerte"
El director Carlos Saura muestra su visión del mito de la cigarrera en las jornadas dedicadas a este personaje que organiza la Fundación SGAE en la Universidad de Sevilla
Carlos Saura lamentó ayer que en España haya "una falta de reconocimiento a cientos de películas emblemáticas" y reivindicó la remasterización de los grandes filmes de la cinematografía del país. Sin embargo, el director de La caza no parece muy dado a revisar su propio trabajo: reconoció que no ha vuelto a ver su película Carmen desde que la rodó. El autor participa estos días en unas jornadas de la SGAE dedicadas precisamente al personaje de Merimée y sus distintas representaciones.
Ante un público erudito del cine y de las más diferenciadas ramas del espectáculo -bailarines, músicos, cineastas, actores...- el director comenzaba un discurso aparentemente improvisado en el que la única batuta que regía la ponencia eran las múltiples preguntas que los asistentes le hacían. En cuanto al origen de su Carmen particular, Saura siempre se remontaba al primer filme de su trilogía, Bodas de sangre, con el que junto a Antonio Gades y el productor Emiliano Piedra revolucionó el concepto de musical. Conseguirían sacar adelante una propuesta diferente al canon anglosajón, fusionando el ballet a ritmo de flamenco con el cine. Después de aquella obra inspirada en Lorca, vino inevitablemente Carmen. "Yo quería hacer una película con ese personaje. Esto, unido a mi pasión por los musicales y a mi experiencia como director de ópera, es lo que me llevó a rodarla", afirmaba Saura. El director hizo hincapié en ese intercambio de roles, en esa relación "extraña" en la que Laura del Sol interpreta a una mujer fuerte y Gades es el enamorado, el arrodillado a los pies de alguien que juega con los sentimientos de él y sólo mira por sus intereses. Es la explicación que da al "cambio" de sexo en los personajes, que acabará irremediablemente en el trágico final, donde él cumple con su papel y acaba matándola.
El cineasta contaba lo difícil, y fácil a la vez, que fue elegir a Laura del Sol como protagonista de su obra. Mientras Gades suplicaba la continuación de la por entonces primera bailarina de su compañía Cristina Hoyos, Saura tenía claro desde el primer momento que la elegida para ese papel sería Laura, a la que definía entre risas como la "descarada y maravillosa joven que salía y se divertía por las noches", algo que unido a su hermosura le convertían en la actriz, y no tanto bailarina, perfecta para encarnar a Carmen. Recalcaba esa búsqueda de "una mujer fuerte y bella" frente a la "perfección en el escenario" de Hoyos. De ahí surgirá la tensión entre las dos mujeres en la famosa escena de los espejos. Sin música, el cineasta fue capaz de darle sentido a una escena, centrándose exclusivamente en la importancia del ritmo; una nueva concepción del género musical que prolongará en El amor brujo, y más tarde, en Flamenco.
En cuanto a la calidad técnica de la película, se pone de manifiesto la experiencia previa como fotógrafo de Saura, el cual, aunque no se encarga de este apartado en sus películas, siempre intenta exprimir la grabación de cada escena como si fuera la última, consiguiendo una iluminación y escenografía fabulosas. Se considera no obstante un "vampiro de su profesión", alguien que se alimenta de los conocimientos de la gente que le rodea para enriquecer su visión de cineasta.
Saura confiesa que ha buscado en Carmen a la mujer de su vida, y aunque la ha perseguido muchas veces no se considera un mujeriego empedernido: "La familia de Geraldine Chaplin no me quería ni ver cuando dijeron que su hija salía con un playboy español. Hasta que no vieron una de mis películas, no me dejaron entrar en su casa", recordó.
Parece inevitable hablar del mito de Carmen y no hacerlo de su figura y de la concepción libre con que se muestra en los trabajos de Saura. Tan irremediable como el lazo de unión que tiene desde pequeño el cineasta aragonés con el flamenco, aunque ya lo decía La Quica: "Saura, tienes buen cuerpo para el baile, pero mejor dedícate a otra cosa".
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