Circo del Sol “Hay algo casi místico en un ‘clown’, que convierte el sufrimiento en risa”

  • David Shiner dirige 'Kooza', el montaje con el que el Circo del Sol vuelve en enero a Sevilla

David Shiner, creador de 'KOOZA', cuenta a los medios las características del espectáculo. /A. Pizarro / ANTONIO PIZARRO

El cómico estadounidense David Shiner (Boston, 1953) se dedicaba a la carpintería cuando se impuso en su destino otra vocación: para lo que servía, a lo que quería consagrarse en realidad, era al noble oficio de hacer reír a la gente. Pudo materializar esa aspiración trabajando como mimo en las calles de París, pero su talento fue abriendo otras puertas al artista y, tras su paso por compañías como la alemana Circus Roncalli o la suiza Circus Knie, Shiner se alió con el Circo del Sol en Nouvelle Expérience.

Casi 30 años después de aquella propuesta, estrenada en 1990, Shiner colabora de nuevo con el fenómeno internacional de origen canadiense en Kooza, un montaje que desembarcará en Sevilla a partir del 16 de enero.

El director y escritor de esta obra descartó desde los primeros esbozos que el proyecto "se basara en la alta tecnología. Le dije a Gilles [Ste-Croix, uno de los fundadores del Circo del Sol] que trataría sobre la esencia del circo, sobre los artistas", aseguró este lunes Shiner en una visita a Sevilla, donde contó que Kooza reivindica la tradición del arte circense centrándose en sus dos vertientes fundamentales: los payasos y las acrobacias.

El encuentro con los periodistas sirvió para que Shiner mostrara el entusiasmo y la pasión con la que este veterano contempla su oficio. El intérprete, visto en películas como Lorenzo’s Oil, de George Miller, o Lengua silenciosa, de Sam Shepard, considera "casi mística" la labor de un clown, que "convierte con su talento el sufrimiento humano en risas".

Shiner cree que el circo ha abusado de la técnica y hay que recuperar lo humano, la sencillez

Para poder llevar a cabo este proceso, es importante que el payaso, sostiene Shiner, asuma un elemento de sí mismo: la vulnerabilidad. "Para ser un gran actor es crucial acceder a tus miedos, a tus sombras. A los estudiantes [Shiner es profesor en una academia de teatro de Múnich] les digo que abracen su alegría y su tristeza, y que unan esas dos caras. Cuando los espectadores van al teatro o al circo esperan recibir inspiración, pero también sentirse identificados, decir: ése es mi dolor, esa es mi alegría".

Así, a sus alumnos y a los intérpretes a los que dirige les dice que integren en sus trabajos "lo que les aterra, lo que no les gusta" de sí mismos, ese lado oscuro que habitualmente prefieren esconder tras una puerta cerrada. "Si abres esa puerta, tu energía pasará del 50% al 200%. Si estás en contacto con eso, tu actuación será buena", defiende Shiner, que también incide en la importancia de la expresión corporal. "Cuando tienes una carpa con 2.500 personas y te están viendo desde la última fila es necesario intentar conectar con el público", explica.

David Shiner, con la traductora Concha Ortiz, en el Fórum Fnac. David Shiner, con la traductora Concha Ortiz, en el Fórum Fnac.

David Shiner, con la traductora Concha Ortiz, en el Fórum Fnac. / Antonio Pizarro

El director concibe Kooza como un espectáculo "sobre la condición humana, sobre el significado profundo de las cosas, con una amplia gama de emociones que pasa por el júbilo, el enfado, la soledad", anticipa del espectáculo que se verá en la carpa azul y amarilla que se instalará a comienzos del próximo año en el Charco de la Pava y en el que participan unos 50 acróbatas, actores y músicos.

A través de un viaje que lleva a los espectadores al universo tradicional pero no por ello menos asombroso del circo y a un submundo de personajes excéntricos y acusada imaginación, Kooza vuelve a las raíces del mayor espectáculo del mundo. "Últimamente", señala Shiner, "se ha abusado de la tecnología y hay que recuperar el interés por lo humano, la sencillez. El circo fue evolucionando a lo largo de los años: renovamos la iluminación, el vestuario, quitamos a los animales... Y hoy", concluye, "el desafío es saber hacia dónde nos debemos dirigir".

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