Magníficos mimbres para una obra que se hará esperar
Bienal de Flamenco
La ficha
‘De lo humano” (Primer work in progress). Baile, Coreografía, puesta en escena: David Coria. Cante: David Lagos, Tomás de Perrate y Pepe de Pura Vientos: Juan M. Jiménez. Espacio sonoro: Artomático. Diseño de iluminación: Gloria Montesinos. Sonido: Chipi Cacheda. Lugar: Teatro Central. Fecha: Miércoles, 14 de septiembre. Aforo: Casi lleno.
David Coria, junto a David Lagos, obtuvo el Giraldillo al mejor espectáculo de la pasada Bienal con ¡Fandango! Este año, el bailaor ha decidido tomarse con calma su próxima creación y, en vista del interés demostrado por los grandes festivales en conocer y acompañar los procesos creativos, ha decidido experimentar varios caminos antes de llegar al Festival de Itálica de 2023, donde presentará el proyecto final con el nombre de Los bailes robados y con bailarinas como Paula Comitre, Florencia Oz e Isidora O’Ryan.
La primera entrega la hemos visto el miércoles en el Central. Luego habrá otra en Nimes (sin músicos) y otra en el Festival de Jerez.
Este es un primer acercamiento a lo que Coria pretende expresar, que es la fragilidad y la desnudez del individuo en un mundo que a veces se nos presenta como algo caótico, onírico o irreal.
Los mimbres no pueden ser mejores, empezando por el baile del creador (desnudo de cintura para arriba), que fluye poderoso en medio de un metafórico bosque hecho de palos de madera cruzados (más de 50 por todo el escenario), luchando entre sus límites, sus necesidades de comunicación (hay una escena en la que intenta usar la voz, sin palabras) y una formación tan interiorizada que, por mucho que quiera convertirse en tosco fauno al son de la flauta, su estética nunca se pierde.
De lo humanoes así un intenso monólogo (cuando se incorporen las bailaoras cambiará sin duda la energía) de Coria, rodeado por músicos de primerísima categoría. Las tres voces -con la voz de Perrate cada vez más abajo, casi en sus entrañas- son fantásticas, por fandangos y por todo, pero tendrán que definir mejor sus intervenciones conjuntas para dar un sentido musical a ese caos que aparece cuando se unen a capella.
Acertadísimos también Artomático en la creación del espacio sonoro y Juan M. Jiménez quien, además de tocar el saxo tenor y la flauta, volvió a sacar el cuerno o gaita gastoreña que empleó por vez primera al lado de Israel Galván, solo que ahora da un paso más y logra un sugestivo loup con el uso de una pedalera.
Como era de esperar, De lo humanoes solo un conjunto de propuestas: Coria en medio del bosque tratando de encontrar su camino; Coria convertido en un Sísifo sin piedra que intenta subir por una rampa situada al fondo a la izquierda y por la que resbala una y otra vez hacia el punto de partida; Coria con máscara blanca en la nuca, emulando -inconscientemente tal vez- a algunos personajes de la danza japonesa o de la Comedia del Arte…
Propuestas sin una gran conexión entre ellas pero que dan la medida exacta, no ya de la alta calidad de su baile y de su generosidad como intérprete, que todos conocemos, sino de la imaginación y la capacidad creativa de un artista que sabe rodearse siempre de otros artistas igualmente flexibles y creativos.
Los mimbres, repetimos, no pueden ser mejores. Ahora nos toca esperar los siguientes capítulos -imposibles de adivinar conociendo la mente fecunda del coriano- y el espectáculo final en el Teatro Romano de Itálica.
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