El Fandi y un gran Talavante salen a hombros en Jaén

El diestro granadino y el torero extremeño cortan dos orejas a sus primeros toros · Julián López 'El Juli' consigue un trofeo del cuarto toro, con petición de otro

Alejandro Talavante triunfó ayer en Jaén.
J. L. Marín (Burladero) / Jaén

20 de octubre 2008 - 05:00

David Fandila El Fandi y Alejandro Talavante abrieron la Puerta Grande en el festejo que cierra la Feria de San Lucas en Jaén, después de cortar cada uno dos orejas al primer ejemplar de sus respectivos lotes.

Lo más importante llevó la firma de un gran Talavante, que cuajó una faena de muleta al tercero que comenzó con cinco estatuarios sin mover un milímetro las zapatillas, marcada después por el valor seco, la quietud y la lentitud de su toreo. Al natural llegaron series de muchísimo peso, toreando a cámara lenta y con suavidad. Al final, Talavante terminó su faena entre los pitones, paseando las dos orejas del toro de Juan Pedro. Con el sexto, muy asentado y resolutivo de nuevo, el torero extremeño, funcionándole la cabeza también, firmó pasajes muy firmes e inspirados de toreo por bajo que desembocaron en las bernadinas finales después de que el toro no permitiera la ligazón y tuviera el torero que sacárselos de uno en uno. Buena dimensión de Alejandro Talavante, que firmó una importante tarde en Jaén.

También cortó las dos orejas del segundo El Fandi, tras una labor marcada por la entrega y variedad del torero de Granada, que recibió al toro con una larga cambiada y después puso todo de su parte, en el saludo de capa, el galleo de frente por detrás, un quite por chicuelinas, el tercio de banderillas y una faena de muleta que rápido conectó con los tendidos. Al quinto, un animal que tuvo recorrido y se desplazó por el lado derecho al comienzo de faena, El Fandi lo aprovechó en muletazos templados y compuestos por ese pitón. Luego el animal se vino abajo y la faena siguió dénticos derroteros aunque un espadazo muy feo en los sótanos le quitó una más que posible oreja.

Abrió terna El Juli, que sorteó un ejemplar de poca raza con el que estuvo técnico y seguro, aunque no pudo levantar el ánimo de la faena.

En el cuarto ofreció una muy buena dimensión, muy firme con un toro que apenas pareía llevar nada y exprimiendo un pozo sin agua habiendo de tirar de raza el torero para invertarse una faena rematada con un gran espadazo que tiró al toro sin puntilla. Cicatero con el de Velilla el palco, le negó la Puerta Grande en agravio comparativo con sus compañeros.

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