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Icónica Fest

Fito Páez: treinta años no es nada

  • Un hipnótico Fito Páez celebra en la Plaza de España, dentro del Festiva Icónica, las tres décadas de su legendario 'El amor después del amor', ante un público entregado al talento y versatilidad del músico argentino

  • Entrevista a la cantante LP con motivo del Icónica Fest

Fito Páez, en un momento de su concierto.

Fito Páez, en un momento de su concierto. / Niccolo Guasti

Heredero de la gloriosa camada que nació en Argentina tras la estela de Charly García –formó parte de su banda-, y Luis Alberto Spinetta (a los que nombró y agradeció "por tanto" en varias ocasiones), compañero en el tiempo de los Cerati, Calamaro o Fabiana Cantilo, Fito Páez es tal vez el miembro más talentoso, seguro que el más amplio en su concepción musical, también el más innovador y sensitivo, de esa generación legendaria que aún se sigue batiendo el cobre sobre los escenarios y en nuestra memoria. Fito Páez llegó al Festival Icónica, en la Plaza de España, para ofrecer un luminoso y vibrante concierto, incluido en su gira El amor 30 años después del amor. Una actuación que bien podría entenderse como un ejercicio de nostalgia, que lo es, ya que repasa el mítico El amor después del amor (1992) casi en su integridad, pero que también es la demostración de que Páez sigue en activo, y que su talento no se ha oxidado o acomodado.

Tal y como si hubiera puesto el vinilo en el plato, Fito Páez interpretó, o mejor reinterpretó, la mayoría de las canciones que componen El amor después del amor. Un trabajo, el más vendido de la historia de la música popular en Argentina, que ha vuelto a grabar (bajo el título EADDA9223, 2022), con nuevos arreglos y colaboraciones (Calamaro, Elvis Costello, Nathy Peluso, Mon Laferte o Chico Buarque, entre otros). Una obra que en su momento situó una nueva marca en su trayectoria, así como en el rock en español. Una marca que señala un lugar destacado, y privilegiado. En el territorio de los elegidos.

Y nada más arrancar el rosarino su actuación en el festival Icónica, siguiendo escrupulosamente el orden original del disco, llegó la envolvente y ya siempre eterna El amor después del amor, para goce de sus fieles, que la corearon con entusiasmo. Continuó interpretando la vibrante Dos días en la vida, La Verónica o la legendaria 11 y 6, hasta ofrecer un medley del Páez más ochentero, que el propio músico calificó como "la parte más dura del show, ya que recupero canciones desconocidas, postdictadura, que viene bien recordar en estos tiempos". Tras este inciso de nostalgia y reivindicación, Fito Páez retomó las canciones que componen El amor después del amor. Todas ellas actualizadas, alicatadas y rejuvenecidas, como si acabaran de ser creadas y grabadas por primera vez.

Las canciones sonaron alicatadas y rejuvenecidas, como si acabaran de ser creadas y grabadas por primera vez

Una de las grandes cualidades de Fito Páez es, que lejos de estancarse en la gloria del pasado, enorme gloria, ha evolucionado, incluso mutado, reinventándose trabajo tras trabajo, pero sin dejar de exhibir ese sello único, genuino, entre poderoso y quebradizo, que le caracteriza. A esto hay que añadir que la de Páez es una trayectoria amplia, inconformista, plagada de grandes canciones, himnos de los que erizan la piel, fruto de su arrollador talento y de un virtuosismo incuestionable. Todo eso encontramos en las dos horas que duró su actuación en la noche del jueves en su cita sevillana. Con su mítico Circo beat llegó uno de los momentos álgidos de la noche. Un Páez ágil, mental y físicamente, embutido en un traje mostaza, arropado por una banda de excepción, dialogante con el público, carismático y siempre agradecido, elogioso con sus maestros y compañeros de generación, a los que piropeó con frecuencia, canción a canción fue conquistando a los presentes (muchos de ellos lo estaban desde el inicio), hipnotizándolos con su voz y puesta en escena.

La hermosísima A rodar, tras la deslumbrante introducción y ejecución de La ciudad de pobres corazones, ponía fin a la actuación de Fito Páez, que tuvo que regresar al escenario tras la abrumadora solicitud de los asistentes, para concluir, ya sí, con tres canciones legendarias de su discografía: Dar es dar, Mariposa Tecknicolor, Y dale alegría a mi corazón. Sin duda, el más bello resumen de su paso por el Icónica Festival en su edición de 2023: Y dale alegría, alegría a mi corazón, y que se enciendan las luces de este amor, y ya verás como se transforma el aire del lugar, y ya verás que no necesitaremos nada más.

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