La aldaba
Carlos Navarro Antolín
¡Moción de censura en Los Remedios!
GITANOS DEL MEDITERRÁNEO. Dorantes y Taksim Trio. Piano: Dorantes. Clarinete y duduk: Hüsnü Senlendirici. Baglama: Ismail Tunçbilek. Kanun: Aytaç Dogan. Batería y percusiones: Javi Ruibal. Lugar: Real Alcázar. Fecha: Viernes, 23 de septiembre. Aforo: Lleno.
Por lo que vimos anoche en el Alcázar, el Taksim Trio es un grupo de música turca tradicional moderno. Vinieron con los instrumentos tradicionales, pero en su versión enchufada. El baglama fue casi toda la noche una guitarra eléctrica y Tunçbilek echó mano de técnicas occidentales que no son tradicionales dentro de la música turca, como los arpegios y los rasgueos con acordes. De hecho usó abundantemente los acordes occidentales, en una música que es fundamentalmente monódica en su versión clásica, como digo. Lo cierto es que fue la música occidental, en modo mayor y menor, el vehículo de intercambio para estos dos lenguajes musicales, el turco y el flamenco. Recurrieron en medida mucho menor a los elementos más clásicos e identificadores de una y otra tradición musical, como es la cadencia andaluza en el caso del flamenco, para llevar a cabo esta fusión. Utilizo la palabra que usó Dorantes en su presentación del espectáculo. Fusión, diálogo, crossover, como quieran.
La música es también un cuento, una narración. La que ofreció el pianista lebrijano al comienzo del recital, en la que apeló a su infancia. Esta referencia tenía una doble significación. Por un lado hablamos de su tío Juan Peña El Lebrijano, citado directamente por Dorantes en su alocución, y sus diálogos con músicos del norte de África. Por el otro, de la edad romántica del hombre, la edad de los sueños y los deseos, el mito del paraíso perdido. Porque fue un recital fundamentalmente romántico que se articuló sobre un cuento romántico titulado Gitanos del Mediterráneo que es como se llamaba la propuesta. Cuatro gitanos y un payo que tocaba la percusión. Músicos gitanos que se unen gracias a la tradición musical europea, como digo. La fórmula es la clásica, que se origina en al jazz pero que ya está en todas las músicas del mundo: en las composiciones de Dorantes el trío se suma al tema, al arreglo, y luego ofrecen sus propias variaciones melódicas en las que muestran su calidad de virtuosos. Los instrumentos enchufados pierden calidad tímbrica, pierden los matices de sus padres acústicos, pero ganan fiereza y velocidad, contundencia.
Dorantes también se suma a las composiciones del Taksim Trio aunque su papel en estas obras, con menos peso en el programa de mano, tres frente a las cinco del pianista, es más discreto. El vehículo del diálogo es una fórmula bien conocida y en un terreno que tanto los intérpretes como el público conocen muy bien. Se trata de caminos trillados. Por eso Dorantes, que es un pianista romántico, no sólo en sus narraciones, también porque es un virtuoso, que busca el lado más espectacular, los recursos de expresión más brillantes, de verdiales, tangos o bulerías, ofreció su cara menos comprometida, menos arriesgada. Más predecible. Más ligera si quieren. Música étnica ligera. O música ligera sin más. La batería del payo Javi Ruibal, que tocó este instrumento más que el cajón, potenció este elemento de música ligera del que hablo. Al público le encantó. Aunque una parte importante de los espectadores abandonó el recital antes de su conclusión.
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