La aldaba
Carlos Navarro Antolín
¡Moción de censura en Los Remedios!
El Hospital de los Venerables, sede de la Fundación Focus-Abengoa, acoge desde ayer una selección de las 438 obras presentadas al galardón que concede anualmente la institución. En total, 31 trabajos que se podrán ver hasta el 26 de octubre. Circuito de inspiración, de Mariano Carrera, Dis Berlín, (Soria, 1959) es el cuadro que recibió el pasado julio el premio, dotado con 24.000 euros. Fons Vitae, del jiennense afincado en Sevilla Simón Arrebola (Torre del Campo, 1979) y Psicoideo. Máscaras, de la granadina Marina Rodríguez (1980) recibieron sendos accésit, acompañados cada uno de 6.000 euros.
"Es un cuadro muy complejo, muy minucioso, para mirarlo con mucho detenimiento. Quise construir una especie de circuito, de laberinto, para reflejar en ese viaje los registros y recorridos posibles que intervienen en la inspiración", dice Berlín sobre su obra. Circuito de inspiración, un cuadro "muy singular", representa ya para el artista "una puerta hacia otros cuadros". El tema del lienzo, aunque "tratado de otras maneras", es recurrente en la producción del soriano, un artista al que le gusta "unir elementos y registros plásticos muy diferentes" y que está vinculado desde sus comienzos, en los años 80, a la modernidad española.
En Psicoideo. Máscara, obra integrada en una serie iniciada en 2004, Rodríguez se apoya la parte del pensamiento jungiano que se ocupa de las imágenes residuales del inconsciente colectivo para construir algo "parecido un exvoto". Lo hace mediante "dibujos circulares diminutos que van formando máscaras africanas reales, con contenido y significado religioso, pero también símbolos medievales y místicos o elementos de escritura automática", dice la artista, muy interesada en la obra de Antonio Porta -que ha alumbrado una especie de pequeño país propio, monedas, símbolos y lenguaje incluidos- por su capacidad para "crear, como las arañas, una red propia" aparte de las inevitables influencias.
Arrebola, que prepara en estos momentos su primera exposición individual, en Sevilla, puso con Fons Vitae -una mezcla de la "mitología conocida universalmente" y la suya propia- "el broche final" a una serie sobre las Letanías de la Inmaculada que ha desarrollado durante varios años. Recuerdos de la infancia, nociones sobre el Paraíso y evocaciones veraniegas conviven en esta obra, gestada durante un año, que va a suponer "un antes y un después" en su carrera.
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