Jan Fabre retorna a la matriz
El coreógrafo belga trae este domingo al Teatro Central, como estreno en España, un espectáculo de ocho horas de duración.
El Teatro Central de Sevilla acogerá a partir de las 00:00 y hasta las 08:00 de este domingo 3 de febrero el espectáculo Esto es teatro como era de esperar y prever, del coreógrafo belga Jan Fabre, un montaje con el que se pretende una "catarsis" mediante la cual "volver a la matriz" teatral en una sociedad caracterizada por la "comodidad" y las formas "breves" de comunicación.
El espectáculo, estrenado por su autor en 1982 y rescatado ahora, junto con El poder de la locura teatral -que con una duración de de cuatro horas y media, se representará próximamente en Granada-, fue presentado este viernes por su propio autor y el director del Teatro Central, Manuel Llanes, que se ha congratulado del acto de valentía que supone esta obra obra en un momento en el que la cultura "sufre". "En los comienzos se iban 400 personas, ahora sólo se van 40", bromeó Llanes, congratulándose de albergar el trabajo de un montador que "imparte magisterio" y celebrando que Andalucía sea el primer lugar de España en acoger la obra de Fabre.
Este justifica el hecho de retomar este montaje -concebido como una noche en blanco con ocho horas de "exceso", rebajadas desde las 14 inicialmente pensadas para adaptarlas a una metafórica jornada laboral- en la preparación, durante los últimos años, de un montaje de 24 horas al que pretende invitar a participar a todos los actores y bailarines con los que ha trabajado en las últimas tres décadas. Así, Esto es teatro como era de esperar y prever y El poder de la locura teatral permitirán a la nueva generación de profesionales, y a él mismo, "volver a la base".
Tras revisar sus obras, "muy radicales y, a la vez, simples", el belga se sorprende con la "fortaleza" de las mismas, las cuales, a pesar de los cambios que ha sufrido la sociedad desde su primer estreno, se ha mantenido "exactamente iguales". En el montaje que acogerá el Central, pretende dar al espectador la oportunidad de "tomar una decisión difícil", frente a la actual oferta cultural de "entretenimiento suave" que luego pueda combinarse con otras actividades.
La simplejidad -cuando lo complejo y lo simple se encuentran- y la posibilidad de introducir en el ámbito escénico conceptos "reales" de tiempo, esfuerzo, cansancio o dolor son algunos de los elementos más valorados por Fabre en una obra en la que no hay historia ni personajes claros, sino una repetición en la que los cuerpos de los actores reaccionan de forma auténtica. Entre sus influencias, destaca a Tadeusz Kantor y a George Balanchine, "gran maestro del espacio y la geometría", así como la danza clásica, de la cual habitualmente incorpora elementos.
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