José del Tomate y Sonia Miranda | Crítica El guitarrista se divierte

José del Tomate volvió a Sevilla con su música. José del Tomate volvió a Sevilla con su música.

José del Tomate volvió a Sevilla con su música.

José del Tomate: he aquí un hombre que se divierte tocando la guitarra. Y por eso lo pasamos tan bien con él. Ofreció en formato de cuarteto una selección de temas de su nuevo disco, ese mismo concierto que pudimos ver en febrero en el Teatro Central. Lo suyo es fresco, aunque no ligero. No se pierde en disquisiciones, no busca armonías complicadas ni discursos alambicados. Lo suyo es directo, muy físico. Se siente cómodo en los temas rítmicos. Porque puede, por su dominio técnico. Su fraseo es pulcro, directo. En los temas propios o en la zambra del Niño Miguel, tan directa como exigente, y que resolvió con una soltura envidiable. Respecto a los de su propia cosecha, José del Tomate demostró que es un gran compositor de melodías cantables. El grupo funcionó como un reloj, capitaneado por El Tomate, formado por intérpretes muy jóvenes. Su naturalidad, su virtuosismo sin estridencias, nos volvió a cautivar.

En la primera parte Sonia Miranda ofreció un recital de cante tradicional en el que destacó su creación por farrucas. También demostró destreza rítmica y conocimiento melódico en las cantiñas y en los tangos. Fue muy agradable escuchar las tarantas y las malagueñas, un remanso de paz en el frenesí de la noche. Con Miranda pensé en lo complicado que es el matiz, lo fácil que es perderse en la fuerza, como ocurrió en algunas fases del recital, singularmente en las seguiriyas. Y es que conjugar el matiz con la fuerza, está al alcance de pocos.

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