Las Migas | Crítica La belleza inmutable

Las Migas presentaron su nuevo disco en Sevilla. Las Migas presentaron su nuevo disco en Sevilla.

Las Migas presentaron su nuevo disco en Sevilla.

El que se presentó en el Lope de Vega es el cuarto disco, y también la cuarta formación, de este cuarteto que ha grabado cuatro discos con tres cantaoras diferentes. La guitarrista y compositora Marta Robles es la única componente que permanece desde la primera y luminosa entrega del grupo, hace ahora nueve años, por el que conocimos la voz portentosa de Silvia Pérez Cruz. Luego vino Alba Carmona a la que sustituye ahora Carolina la Chispa, de Mérida. No es pequeño el reto que acepta la cantaora porque, aunque sean odiosas, las comparaciones son inevitables. Y lo cierto es que lo supera con nota. La Chispa es, como sus antecesoras, una vocalista potente. Aunque de características muy distintas a las de aquellas. Se acerca más al perfil de cantaora flamenca tal y como lo entienden los cánones actuales. Como demostró en las alegrías que cantó con el solo acompañamiento de la guitarra, y con el violín haciendo la falseta. Marta Robles ofreció un toque tan clásico como personal. La Chispa también posee, como Pérez Cruz y Carmona, aunque a su personal forma, un enorme carisma escénico y se pega su pataíta de vez en vez. En el recital se sucedieron las composiciones propias, no sólo de Cuatro, como los tangos Allí te esperaré, también de las tres entregas anteriores, con versiones de clásicos de lo jondo como los tangos de la Repompa-Pirula, que estaban ya en el primer disco de la formación, o de la canción aflamencada: Ojos verdes, La Tarara ... También instrumentales a dos guitarras como La Zarzamora por bulerías en un arreglos de Paco de Lucía. Algunos de los clásicos de la formación que sonaron en el Lope de Vega fueron el pasodoble Soñé, con letra flamenda de una liviana del repertorio de Antonio Mairena, o El Loco, un dúo con Encarna Anillo. La bailaora catalana Aina Núñez ofreció un par de intervenciones meritorias. Cuatro es, por tanto, un nuevo ramillete de canciones flamencas con bellos arreglos a dos guitarras y el violín como réplica melódica y elegantes arreglos vocales en los estribillos. La esencia del conjunto es inmune, por tanto, a los múltiples cambios de formación que ha sufrido el grupo.

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