Leiva vuelve con 'Monstruos', su disco más "más vital y más ligero de equipaje"

El madrileño define el nuevo álbum como "un ejercicio de reconciliación" consigo mismo

El músico José Miguel Conejo, 'Leiva', en una imagen reciente.
El músico José Miguel Conejo, 'Leiva', en una imagen reciente.
Agencias Madrid

27 de agosto 2016 - 05:00

"Ha sido un ejercicio de reconciliación conmigo mismo. He dejado de preocuparme de lo que la gente pudiera pensar sobre lo que hago. Éste es mi disco y éstas son mis canciones. No puedes agradar a todo el mundo, pero he tardado en asumirlo. Y no tengo que demostrar nada a nadie. Si viniera de repente un ruso y tuviera que explicar cómo soy, le diría: mira, coge Monstruos, escúchalo y me conocerás un poco mejor". Así habla José Miguel Conejo, más conocido como Leiva (Madrid, 1980), la antigua mitad de Pereza, de su nuevo disco, lanzado ayer por la multinacional Sony Music.

Tras sus dos primeros trabajos en solitario, Diciembre (2012) y Pólvora (2014), Leiva cree que este Monstruos es "el disco menos obsesionado" que ha hecho, "el más ligero de equipaje, el más vital". Y también, dice, "el más fácil de hacer, tanto en la composición como en la grabación". "En el estudio normalmente sufro bastante, pero en este caso, con mucha ayuda de Carlos Raya, el productor, entramos sin maquetas y armamos los temas con la banda, lo que le ha dado a todo un tono amable y despreocupado", afirma.

Concebidas en casa con una guitarra acústica y un melotrón -una especie de teclado electro-mecánico que en origen, en los años 60, se concibió para replicar los sonidos de una orquesta-, las canciones encontraron con esa nueva forma de trabajar en el estudio "una crudeza de banda" que le gusta especialmente. El disco suena, celebra el cantante y guitarrista, con más volumen que nunca. "Ese espíritu roquero que he recuperado me sienta muy bien", dice Leiva, que tiende en este disco, más que nunca, a la épica guitarrera. Con ese sonido aborda temas como las incertidumbres amorosas, las ilusiones truncadas e incluso la traición, en concreto una que es de dominio público, la que sufrió el madrileño de parte de un técnico de sonido, miembro de su viejo círculo de confianza, que le había estado robando dinero. "Aquello me afectó durante una temporada larga y traté de encajarlo a golpe de canción", reconoce.

Sí son "muy buenas" las relaciones con su ex compañero de banda Rubén Pozo, asegura. "Nunca estuvieron mal, pero cuando paramos Pereza nos alejamos. Hablé con él hace tres días por teléfono. No tengo ningún problema en invitarle a tocar conmigo y probablemente se dé la situación, me parece natural que ocurra. Lo que veo más complicado es que se dé una gira de Pereza", matiza. Podría ser en cualquiera de los conciertos de su nueva gira, que comienza mañana en el Palacio de Congresos de Granada, le llevará el lunes a Córdoba y, posteriormente, a ciudades como Valencia (4 de noviembre), Bilbao (12 de noviembre), Barcelona (2 de diciembre) y Madrid (30 de diciembre).

En cuanto a sus expectativas, el músico, que colaborará como productor y compositor en el primer disco de Joaquín Sabina en siete años, lo tiene claro: "Yo vivo de los directos, aspiro a que la gente venga a verme tocar y que en el concierto pasen cosas entre el publico y yo. No tengo tantas expectativas de ventas, soy un poco más romántico con eso. Prefiero que las canciones conecten con la gente y alguien se haga un viaje a Cádiz o Cabo de Gata y le acompañe mi disco. Eso es lo que más ilusión me haría", confiesa.

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