Linklater pisa fuerte hacia el Oso de Oro con 'Boyhood'
El director filma el paso del tiempo en un proyecto que le ha llevado 12 años y que recibió la primera gran ovación del festival
Durante 12 años, el director de Antes del amanecer, Richard Linklater, hizo una pausa en sus proyectos para reunirse con el mismo grupo de actores y filmar el paso del tiempo en sus vidas. El resultado de esta apuesta tan ambiciosa como única se llama Boyhood, y ayer recibió la primera gran ovación de la carrera por el Oso de Oro en la Berlinale.
El tiempo como motor narrativo ha sido una constante en el trabajo del director y guionista de Texas. Muchos de sus filmes, desde la divertida y amarga Slacker a la trilogía romántica que culminó con Antes del anochecer, transcurren en un periodo de 24 horas y, en el caso de la historia que protagonizan Ethan Hawke y Julie Delpy, con una pausa de casi diez años entre medias.
Ahora, Linklater va un paso más allá. "El rodaje comenzó en julio de 2002 y aquí estamos", bromeaba ayer al comienzo de la rueda de prensa. En aquel entonces "ni siquiera tenía en mente el esquema global de toda la película", sino que el guión lo fue escribiendo a medida que iba rodando, observando cambios, viendo la huella del tiempo.
"Unas veces filmábamos cada nueve meses, otras cada 18, pero más o menos nos juntábamos una vez al año", explicó. En total, 39 días distribuidos en 12 años en los que narra las idas y venidas de una familia estadounidense cualquiera. Dos horas y media de metraje en las que no sucede nada extraordinario, salvo la maestría con que Linklater consigue hacer grandes los pequeños detalles cotidianos.
La cámara de Linklater captura este paso del tiempo desde la mirada de Manson (Ellar Coltrane), un niño de 8 años al que el espectador ve crecer hasta convertirse en un sensible adolescente que da el salto a la universidad. Nada que no se haya contado en decenas de películas, salvo que aquí en lugar de varios actores o capas de maquillaje, todo es real.
Las peleas infantiles con su hermana (Lorelei Linklater, hija del director), la separación de sus padres (Hawke y Patricia Arquette), las posteriores parejas de uno y otro, el primer amor o el primer desengaño son algunos de los hitos que van hilando el paso de la niñez a la edad adulta. Todo ello salpicado de notas de actualidad, desde la Guerra de Iraq al nuevo libro de Harry Potter o la candidatura de Barack Obama a la presidencia.
"La película intenta mantener ese tono realista, pero no trata de contar cómo suceden esos momentos determinantes de la vida como el primer beso o la pérdida de la virginidad", señaló el cineasta. "La historia que trataba de contar era cómo transcurre en la parte más rural de Estados Unidos este periodo en el que uno pasa de estar en casa de sus padres a vivir su propia vida", añadió.
"Creo que cuando cumplí 12 ó 13 fue cuando comencé a darme cuenta de lo que significaba el proyecto y me siento muy afortunado de formar parte de algo así", contaba Coltrane. Contemplarse ahora en ese espejo "es una experiencia muy extraña, a veces también bastante penosa", confesaba Lorelei. "Un año incluso le pregunté a mi padre si mi personaje iba a morir", contó entre risas.
Durante todos esos años, Linklater cuenta que nunca dio instrucciones a los actores sobre qué hacer con sus vidas, aunque a veces lo llamaban para contarle que se iban a cortar el pelo o poner un piercing. "Sabía que de alguna manera todo acabaría encajando", señaló. Además, al ser apenas unos días al año, los niños se colocaban ante la cámara sin convertirse realmente en actores, añadió Arquette.
Hawke, que no pudo acudir a la presentación, se sumó al proyecto sin dudarlo. "Es una locura, ¡claro que lo hago!", cuenta el cineasta que le respondió su actor fetiche cuando le habló por primera vez del filme. Aunque en esta ocasión, no han hablado de una posible segunda parte. "Todavía nos estamos recuperando de ésta", confesó. "Pero quizá otro pueda continuar. ¡Buena suerte con la financiación!"
Por otro lado, en esta penúltima jornada en la que la Berlinale rinde homenaje a Ken Loach se presentó también la tercera producción china con opciones al palmarés: Wu Ren Qu (No Man's Land), un thriller con tintes de neo-western que firma el director de Mongolian Ping Pong Ning Hao.
El vasto desierto de Gobi sirve de escenario para esta fábula moral protagonizada por un abogado y que tiene como punto de partida la captura ilegal de dos halcones en tierra de nadie. Ning combina lo grotesco con toques de humor negro para ahondar en la codicia y la decadencia de una sociedad en caída libre.
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