Mafia S.A.
Anagrama acaba de publicar 'Mafia export', una completa exposición de la presencia de la Mafia en el mundo firmada por el ex presidente del Comité Antimafia Italiana
Mafia export. Francesco Forgione Anagrama. Barcelona, 2010
Las primeras acepciones de la voz "mafia" nada tienen que ver con las actuales. En el siglo XIX, en el dialecto que se hablaba en Palermo, el adjetivo "mafioso" cumplía una función ponderativa y tenía el significado de "hermoso", "audaz" o "seguro de sí"; la de "mafia" respondía a las ideas de donaire y entereza. La cuestión terminológica no es banal pues, al hablar de mafia, no nos referimos exclusivamente a una organización criminal, sino a una manera de concebir la sociedad al margen del Estado, refrendada incluso por quienes nada tienen que ver con la Cosa Nostra, la Camorra o la 'Ndrangheta. En sus inicios, los capos mafiosos instrumentalizaron ese secular recelo de la población hacia la administración central, que sentía lejos y como vuelta de espaldas, y se erigieron en árbitros sociales, ocupando un espacio de confianza que el gobierno no supo cubrir. La mafia, que era expresión de "autosuficiencia", nacía para ocuparse de asuntos locales; de hecho, Cosa Nostra debería traducirse en español, en plural, como "Cosas nuestras".
En la práctica, las actividades mafiosas son ajenas a cualquier forma de altruismo. El capo actúa en su territorio como los señores medievales en sus feudos, exigiendo el pago puntual de tributos a cambio de protección, reclutando soldados entre sus vasallos y enrolándolos en guerras lejanas, y sometiendo cada mínima acción a una estrategia más amplia cuyo cometido es reforzar una autoridad que jamás debe ser cuestionada. Tras esa apariencia de respetabilidad con que se presenta a sus conciudadanos, la mafia es un parásito que se aferra a cuanta riqueza entra en su radio de influencia y participa en cualquier negocio con una sola condición: que sea lucrativo. A causa del flujo migratorio desde Italia hasta Estados Unidos, desde fechas tempranas, la mafia devino además una "mercancía" exportable, y hoy dista de ser un "asunto italiano"; hablamos de un problema global que está rentabilizando la dinámica de la globalización. La información manejada por Francesco Forgione en Mafia export provoca desasosiego. Si viéramos la mafia como una enfermedad -en definitiva, lo es: una enfermedad social-, habría alcanzado ya el grado de pandemia.
España, en concreto, no ha sido una simple fonda en el camino, sino meta y refugio para varios clanes. Francesco Forgione, que fue presidente de la Comisión Antimafia Italiana, no se anda con rodeos: "En los últimos quince años no ha habido cargamento de droga procedente de Sudamérica o de África que no haya entrado en Europa por España; y no ha habido prófugo italiano, entre los que han huido fuera [de Italia], que no haya vivido durante cierto tiempo en Madrid, Barcelona, Málaga, o en una de las muchas poblaciones de la costa suroriental española". Más aún: "Por España han pasado todos, viejos capos históricos de la Cosa Nostra y nuevos jefes arribistas. Muchos son detenidos y luego puestos en libertad de nuevo gracias a una legislación que, hasta la aplicación de la orden de busca y captura europea, en enero de 2004, hacía de España una especie de zona franca".
Cerremos el foco de atención. En Granada, por no ir más lejos, se instaló hace un par de décadas Nunzio De Falco, un miembro de la Camorra que prefería mantenerse en un discreto segundo plano; en nuestra ciudad abrió un restaurante-pizzería, una fachada para ocultar sus auténticos negocios: el tráfico de drogas desde Colombia. El asesinato de su hermano Vincenzo, en febrero de 1991, lo obligó a abandonar este apacible retiro; en la pizzería granadina citó a los pistoleros que habrían de ejecutar la vendetta. A ésta siguieron otras ejecuciones y, en 2005, De Falco fue detenido y extraditado. Imagino que la vacante habrá sido cubierta rápidamente. Son muchos los millones en juego y harto favorables las condiciones actuales. Y es que la mafia se está beneficiando de la "lógica económica" vigente: todo es lícito si hay de por medio una buena tajada. Cuando los capos los necesitan, escribe Forgione, "pueden disponer de decenas de notarios, asesores fiscales, abogados, agentes inmobiliarios y hombres de las finanzas y de la banca dispuestos a reinvertir las riquezas de los pastores-traficantes y a transformar su dinero en economía de la buena, limpia y productiva".
Mafia export es una completísima exposición del estado de la cuestión y una advertencia: no se puede bajar la guardia ni cejar en la lucha contra el crimen organizado. El diagnóstico es realista: la mafia está tan extendida, tan arraigada, que no será fácil erradicarla, al menos a corto plazo.
Roberto Saviano Debolsillo, Barcelona, 2009.
Nicola Gratteri y Antonio Nicaso Debate, Barcelona, 2009.
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