Morante, abroncado en su encerrona en Zaragoza

El banderillero Manuel Bueno, en la corrida de su retirada, es herido gravemente en el triángulo de Scarpa izquierdo

Morante, en un derechazo al quinto toro de la tarde, en su corrida en solitario, ayer, en Zaragoza.
Morante, en un derechazo al quinto toro de la tarde, en su corrida en solitario, ayer, en Zaragoza.
M. Juárez (Burladero) / Zaragoza

13 de octubre 2008 - 05:00

El diestro Morante de la Puebla ha sido despedido con almohadillas de la plaza de Zaragoza, donde tan sólo ha escuchado palmas con el toro que abrió plaza, ya que en el tercero fue abroncado, en el sexto pitado y en el resto silenciados. Todo ello en una tarde que va a quedar marcada por la grave cornada del banderillero Manolo Bueno, que ayer se cortaba la coleta. El percance sucedió a la salida de un par de banderillas. El toro le prendió en la ingle del muslo derecho de forma espeluznante. Sangrando abundantemente fue trasladado a la enfermería. Morante, que fue recibido con una fuerte ovación por el público que casi llenó el coso de La Misericordia, iba vestido con un traje caldero y oro, con Miguel Ángel Sánchez y Salvador Ruano como sobresalientes.

Morante realizado lo mejor en su primero con el capote, en dos sensacionales verónicas por el pitón derecho de mucho empaque, gusto y torería. Con la muleta, protagonizó una faena intermitente y con altibajos, destacando tres series por el pitón derecho, con algunos muletazos muy buenos. Al natural, el toro hacía hilo y él no terminó de confiarse. El segundo fue un toro de La Campana, que barbeaba tablas y apretó en el caballo, aunque más de manso que de bravo. Al último tercio llegó muy parado y Morante, desconfiado, optó por abreviar. El tercero fue un toro de Fuente Ymbro muy alto, que apretó en el caballo y que llegó a la muleta con muchísima movilidad. Morante no lo vio claro nunca, y tras machetearlo se fue a por la espada, escuchando una gran bronca mientras el toro, que se quedó inédito, fue despedida con una fuerte ovación.

En el cuarto ocurrió la cogida del banderillero Manolo Bueno. Fue ese un animal de El Pilar al que toreó con mucho temple a la verónica y lo picaron en exceso. La faena de muleta ha estado marcada por la polémica. Tras las dos primeras series, Morante se fue a por la espada y un espectador le tiró una almohadilla. El sevillano se encaró con un sector del público, se enrabietó y se puso a torear. En ese momento, mucho más arrebatado, Morante se gustó en varias series por ambos pitones destacando, sobre todo, un natural cumbre y soberbio. Sin embargo, todo la obra no la rubricó con la espada. El quinto fue un animal de Zalduendo con muy poquita raza con el que poco pudo hacer, aunque tampoco lo intentó en exceso. El último cartucho fue un animal de Cuvillo, al que recibió con una larga cambiada y firmó una entregada pero intermitente actuación. Dos tandas buenas y de calidad fue lo único reseñable de un trasteo que nunca tomó vuelo. Pitado en este toro, ha sido despedido con almohadillas.

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