Una Pasión breve
Solistas: Miguel Bernal, tenor (Evangelista). Irene Román, soprano; José Carrión, contratenor; Paco Romero, tenor; Alejandro Ramírez, bajo (Jesús). Director: Martí Sanmartí. Programa: 'Pasión según San Juan' de Bach. Lugar: Salón de Actos Cajasol. Fecha: Domingo 16 de marzo. Aforo: Media entrada.
Las pasiones de Bach se cuentan entre las obras más profundas y admiradas del canon occidental. Aunque en otros países de nuestro entorno (y en otras ciudades de nuestro país) está bien establecida la tradición de ofrecerlas en época cuaresmal, en Sevilla cuesta ver y escuchar una Pasión sobre un escenario, de forma que cualquier esfuerzo encaminado a ese fin merezca ser aplaudido. Siguiendo la moderna corriente minimalista (una voz por parte musical tanto en el coro como en la orquesta), lo que permite un ahorro considerable de costes, Martí Sanmartí volvió a presentar por segundo año consecutivo la pequeña de las dos pasiones bachianas que han sobrevivido, la escrita sobre el evangelio de San Juan, en un empeño cuyas expectativas superaron a sus logros.
Y es que reducir los dispositivos para la interpretación no debería suponer recorte alguno de la integridad y calidades de la obra, que se presentó muy recortada, entre otras cosas, sin las arias de bajo, a causa de la falta de un segundo cantante con esta tesitura en la nómina de solistas (bastante tenía Alejandro Ramírez con cantar las partes corales y hacer el papel de Jesús y otros personajes del drama). Algunos desequilibrios, por ejemplo, la precariedad de determinados unísonos entre parejas instrumentales (singularmente, flautas y oboes) o el oscurecimiento general de los violines y la viola parecieron hablar también de falta de ensayos, pues el equipo instrumental era de muy notable nivel.
Buenas las prestaciones de Miguel Bernal, uno de los tenores más experimentados y destacados de la música antigua española, como Evangelista entre lo lírico y lo dramático, acompañado de forma excelente por un sólido continuo, en el que brilló especialmente el fagot de un muy inspirado Luis Castillo, de sonido bellísimo. Los recitativos fueron lo mejor de la sesión matinal. Correcto Ramírez como Jesús, algo corto en los extremos de su tesitura. En cuanto a las arias, destacó el contratenor José Carrión, muy expresivo en el extraordinario lamento Es ist vollbracht, que Sanmartí acompañó con una viola da gamba de insegura afinación. La soprano Irene Román cantó sus dos arias con corrección, sin estridencias, pero algo corta de vuelo lírico y matices. Intenso, pero de articulación poco clara, el tenor Paco Romero. Los grandes coros de entrada y salida sonaron esquemáticos y algo confusos. Mucho mejor, por momento encantadores, los corales y con intención dramática muy apreciable los coros de turba. La iniciativa es audaz e interesante y con algo más de medios podría resultar ideal para complementar la oferta institucional sevillana.
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