Teatro Lope de Vega

Pou y el papel que olvidó escribir Shakespeare

  • El actor protagoniza hasta el domingo en el Lope una versión de 'Moby Dick' escrita por Juan Cavestany

José María Pou, en una escena de 'Moby Dick'. José María Pou, en una escena de 'Moby Dick'.

José María Pou, en una escena de 'Moby Dick'. / David Ruano

A José María Pou, entregado desde el pasado enero al papel del Capitán Ahab en una adaptación teatral de Moby Dick, le gusta enumerar los elogios entusiastas que la novela de Herman Melville despertó en figuras incontestables de la literatura y la crítica: el actor recuerda que para Borges, la ficción compartía con la Biblia y el Quijote el podio de los libros más importantes de la historia de la Humanidad, que para Harold Bloom aquella creación no era una obra literaria, sino un milagro, y que a Ray Bradbury, que escribió con John Huston el guión de la adaptación cinematográfica, Ahab se le antojaba "el personaje que se le olvidó escribir a Shakespeare", una opinión que suscribe el intérprete. "Está a la altura de un Otelo o un Macbeth", considera el catalán (Mollet del Vallès, Barcelona, 1944), que representa desde este jueves hasta el domingo en el Lope de Vega Moby Dick en la relectura que proponen el dramaturgo Juan Cavestany y el director Andrés Lima.

Pou cree haber superado "cierta maldición" que pesaba sobre el texto, que abordaron sin demasiada fortuna grandes como Orson Welles -al que encarnó en un montaje anterior, Su seguro servidor, Orson Welles- o Vittorio Gassman. "No quiero pecar de vanidad, pero creo que hemos logrado lo que grandes maestros no pudieron. Welles estrenó una versión que fue un fracaso estrepitoso y tuvo críticas horrorosas, y Gassman, uno de esos actores bigger than life, montó un espectáculo que por cierto se estrenó en la Expo y estaba concebido para conquistar el mundo, pero tampoco funcionó como se esperaba. Nosotros hemos cogido a Moby Dick por la cola y hemos intentado domarla", resume.

El intérprete resalta la complejidad y la hondura de una novela que ha llegado al imaginario colectivo "como un relato de aventuras al estilo de La isla del tesoro o Robinson Crusoe, en parte porque todos hemos leído las versiones reducidas que están en colecciones juveniles", apunta Pou. Pero la propuesta de Melville, incomprendida en su momento, esconde tal audacia que "es como si estuvieras leyendo cinco novelas mezcladas al mismo tiempo", ya que la trama principal -la obsesión de Ahab por cazar a la ballena blanca que le arrebató una pierna en el pasado- se interrumpe constantemente con prolijas descripciones "y se dedican varios capítulos a contar, por ejemplo, cómo se descuartiza una ballena", valora el actor.

Para Pou, había cierta "maldición" en el texto: Welles y Gassman "fracasaron" al adaptarlo

"Y todo eso está en la versión de Cavestany", aplaude Pou, para quien el dramaturgo ha destilado "un sinfín de detalles en una sola frase" y ha conseguido "un litro y medio de aceite puro de ballena" en una obra trufada de "imágenes poéticas" y que es "un homenaje al valor de la palabra", explica el veterano. Andrés Lima, prosigue el protagonista de la pieza, ha hecho con ese material "un espectáculo denso, pequeñito", que "juega con esa ventaja que tiene el teatro, contar con la complicidad y la imaginación del espectador sin necesidad de despliegues aparatosos".

Pou contempla a su personaje como un tipo dominado por "un ansia de venganza que se pudre dentro de él de tal manera que lo transforma en un loco. Un loco que refleja en la ballena todos los males de la humanidad, a la que ha convertido en Leviatán, y que en ese empeño se percibe a sí mismo como un salvador", analiza el actor, que encuentra en la peripecia de Ahab, este "ser desaforado", y su tripulación condenada al desastre evidentes paralelismos con la Historia. "¿Cuántos hombres con sus obsesiones particulares han arrastrado a los demás a la destrucción?", concluye con amargura.

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