Premios Goya 2023: lo que debe saber sobre la gala

Premios Goya

La noche de Juliette Binoche, Goya internacional, y en la que se llorará al desaparecido Carlos Saura, Goya de Honor, aspira también a ser la confirmación de un relevo generacional en el cine español

Un 'cabezón' del Goya que adorna las calles de Sevilla
Un 'cabezón' del Goya que adorna las calles de Sevilla / María José López / Ep

En 2016, Juliette Binoche aguantó estoicamente las más de tres horas que duró la ceremonia de los Goya. Estaba nominada por su trabajo en Nadie quiere la noche, de Isabel Coixet, en un año en el que otra estrella extranjera, Tim Robbins, aspiraba también a otro de los premios por su colaboración con Fernando León de Aranoa, Un día perfecto. De vez en cuando, los actores aparecían en plano, esbozando una educada sonrisa, claramente perdidos ante una gala cuyos chistes no entendían.

Este sábado, la intérprete francesa -que aquel año perdió frente a Natalia de Molina y su recital en Techo y comida- volverá al patio de butacas de los premios, pero en esta ocasión será llamada al escenario: la musa que ha escrito un capítulo feliz de la historia del cine junto a directores como Kieslowski, Téchiné, Carax, Haneke, Denis o Kiarostami recibirá el Goya internacional, el segundo tras el entregado en 2022 a Cate Blanchett. Esperamos que esta vez el público se levante y dedique la ovación que merece a una de las divas indiscutibles de la cultura europea. ¿Quién iba a decirnos que un día íbamos a tener a la Binoche en Fibes?

La emoción vendrá en el homenaje al veterano Carlos Saura, que recibió hace unos días el Goya de Honor y que falleció este viernes, horas antes de la gala. El autor regresará así, de forma simbólica, a una ciudad que ha estado vinculada a clásicos de su filmografía como Sevillanas o Flamenco. El presidente de la Academia, Fernando Méndez-Leite, aseguró estar "muy afectado, porque tuve el placer de conocer y tratar durante muchos años a Carlos, a quien consideraba un maestro y un amigo", y añadió que apenas habrá que retocar el vídeo que se había preparado para el tributo, ahora póstumo, al autor de Cría cuervos, Mamá cumple 100 años o Deprisa, deprisa, que había vuelto a los cines con Las paredes hablan, un documental sobre la evolución de la historia del arte. "Deja una obra asombrosa", valora Méndez-Leite. "Cuando vi el vídeo pensé en el talento tan variado que tenía, en el chispazo de ingenio de sus películas".

Méndez-Leite toma el testigo, en esta fiesta del cine español, de Mariano Barroso, el anterior presidente de la Academia. El director de La Regenta vaticinó en una visita anterior a Sevilla que estos serían "los mejores Goya de la Historia" y que para poner de manifiesto la diversidad y riqueza de la cinematografía patria las nominaciones pasaban de las cuatro selecciones habituales en cada categoría.

La lista de seleccionados, en la que sobresalen As bestas con 17 nominaciones y Modelo 77 con 16, ponía de manifiesto un repentino interés por lo rural con películas ambientadas en el campo como Alcarràs, As Bestas, Suro o El agua y confirmaba también un relevo generacional en el que aparecían nuevas directoras como Alauda Ruiz de Azúa (Cinco lobitos), Elena López Riera (El agua) o Carlota Pereda (Cerdita). "Todavía es un poco pronto para ver si se rompen las sinergias patriarcales, pero el cambio se está produciendo y hay que estar positivos e ilusionados", apuntó hace unas semanas, cuando se anunciaron las nominaciones, Ruiz de Azúa.

Antonio de la Torre, el actor más nominado con 14 candidaturas y dos premios, por AzulOscuroCasiNegro y El Reino, y Clara Lago conducirán una gala que contará con las actuaciones musicales de Guitarricadelafuente, Pablo López, Israel Fernández o Natalia Lafourcade, entre otros, y para la que la Academia, después del episodio de los Premios Feroz, ha preparado un dispositivo de medidas "para proteger a quienes puedan sufrir cualquier tipo de violencia, agresión sexual, acoso o intromisión".

El cine español llega a su fiesta anual tras una temporada milagrosa. El Oso de Oro a Alcarràs, la presencia en Cannes de Pacifiction de Albert Serra (el gran olvidado de estos Goya) o de El agua, de López Riera, y las excelentes críticas de películas que apenas han encontrado presencia en las nominaciones, como La consagración de la primavera, de Fernando Franco, o Un año, una noche de Isaki Lacuesta, invitan a la esperanza. ¿Ha sido la acumulación de proyectos que esperaba tras la pandemia o la demostración del pulso que tiene la industria? El futuro dirá.

La gala de este sábado conocerá, además, una tregua entre el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, y el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, que han confirmado su presencia en la entrega de premios.

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