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Cultura

Sacristán defiende en el Lope al Quijote como "referente moral"

  • El actor representa hasta el próximo domingo en el teatro sevillano 'Yo soy Don Quijote de la Mancha'

El actor José Sacristán protagoniza la obra Yo soy Don Quijote de la Mancha, que representa en el Teatro Lope de Vega desde anoche hasta el domingo. El intérprete explicó en la rueda de prensa que esta producción, estrenada en la pasada edición del Festival de Almagro, propone "un juego metateatral como mecanismo dramático", porque "no hay un intento de hacer un Quijote al uso" sino de "rescatar el referente moral, la actitud de un hombre que antes de estar loco no se paró a pensar en los riesgos de defender el amor, la justicia o la lealtad". Además, el actor madrileño afirmó, en declaraciones recogidas por Europa Press, que con esta función "se quiere poner en primer término la dolorosa actualidad con la que todavía perviven las cosas que Cervantes puso en cuestión en su tiempo".

Bajo la dirección de Luis Bermejo, Sacristán, los actores Fernando Soto y Almudena Ramos y el violonchelista José Luis López dan vida a un texto escrito por el Premio Nacional de Literatura Dramática de 2011 José Ramón Fernández, basado en la novela de Cervantes. En este montaje, Sacristán pone de relieve a Sanchica, "un personaje bisagra" que propone "una interacción al espectador, añadiendo a lo que Cervantes escribió, la mirada sobre La Mancha y el Quijote", hasta "dar un giro al final a la propia novela, tomando el testigo a la disposición moral del Quijote". "La toma de posesión de la actriz que la interpreta hace que la historia sea distinta aquí de la que al final propone Cervantes", insistió Sacristán antes de reiterar: "Lo fundamental era rescatar todo aquello que destila los valores éticos de este personaje".

Sacristán manifestó que "es un privilegio" hacerse cargo de este personaje casi 60 años después de comenzar su carrera profesional. "Es una satisfacción como actor, y al mismo tiempo supone ser una correa transmisora de una manera de pensar y vivir", subrayó el veterano intérprete, muy satisfecho además por "estar rodeado de gente joven con coraje y talento"; y "por ser útil", añadió. Del mismo modo, como ciudadano, añadió que, "no viene mal hacer escuchar y ver las peripecias de esta función". "Uno siente la satisfacción del deber cumplido como actor y gente de su tiempo", resalta. Al hilo de esto, preguntado por si en la sociedad de hoy faltan quijotes, Sacristán dijo que "hay que tener cuidado con confundir los molinos con gigantes". "Esto es un fin de ciclo, una guerra clara y abierta en la que estamos perdiendo los de siempre. Ahora no caen bombas, pero el muerto es el parado y el desahuciado", lamentó el actor, que agregó: "La obligación del responsable político es no perder la aspiración de un ideal, pero ya está bien de confundir molinos con gigantes".

En este sentido, declaró que la metáfora del edificio que se derrumbó hace casi dos semanas en Bangladesh "es muy ilustrativa": "Si el edificio no está bien construido, cuando se cae mata al obrero". "El edificio del bienestar en el que vivíamos no tenía bien la bases, era una chapuza, y esto se debió advertir a tiempo", se quejó, antes de invitar "a hacer un saneamiento de la vida en democracia" y en este sentido, apostilló, "sería interesante entender que el contrario no es tonto ni está desarmado".

"Que la idea de la justicia y el amor verdadero no sean palabras", defendió Sacristán. Pero eso, advirtió, "es algo que tiene que empezar por nosotros", porque "una sociedad es capaz de neutralizar ciertos comportamientos en la medida en que lo cercano funciona", concluyó el actor, Premio Goya 2013 y Concha de Plata en San Sebastián al mejor actor principal por su papel en el filme de Javier Rebollo El muerto y ser feliz.

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