Ternura, humor absurdo y circo

Circ obsolet | Crítica de teatro

Merce Tienda, Leo de Bari y David Durán, los protagonistas de este circo de objetos / Ana Jiménez Y María Cardenas
Javier Paisano

20 de noviembre 2020 - 20:25

La ficha

*** 'Circ Obsolet' XII+I feSt. La Panda de Yolanda. Creación e interpretación: David Durán, Merce Tienda y Leo de Bari. Asesor dramaturgia: Jesús Muñoz. Asesor puesta en escena: Amador Artiga. Espacio Escénico e iluminación: David Durán. Lugar: Sala Cero Teatro. Fecha: Viernes, 20 de noviembre de 2020. Aforo: Medio.

Segunda jornada de un feSt (Festival de Artes Escénicas de Sevilla) absolutamente atípico y desquiciado en cuanto a sus horas de programación, a las 16:30, que nos europeízan a bastonazos pero en los que la hora de comer sigue siendo la española.

Con todo, la poética de los componentes de Circ Obsolet sorprendieron a un exiguo público que se atrevió con los nuevos horarios. La compañía valenciana La Panda de Yolanda nos ofreció su tercer espectáculo, un circo de pulgas en el que las pulgas son objetos que se encuentran en franca descatalogación.

David Durán, Merce Tienda y Leo de Bari avisan desde el comienzo de que trataran con objetos obsoletos, pero el espectador necesitará de un par de números para apreciar realmente lo magnífico de esta propuesta. Obviamente no es un circo al uso pero sus intérpretes conocen sus reglas. Tras una reivindicación de aquellos objetos que mudanza tras mudanza sobreviven y nos acompañan en cada casa comienza una ceremonia de humor absurdo que sigue el in crescendo circense del más disparatado y poético todavía.

La Infusion family (hablo con el recuerdo borroso) haciendo su número de trapecitas hizo que el público vibrara ante la caída de uno de sus miembros (y sin red protectora). Los tres intérpretes transpiran la experiencia de años dedicados a muchas disciplinas artísticas.

Nada es lo que parece en este circo absurdo de objetos que no sabemos tirar

El secador y el pelo equilibrista, la gitana del televisor, las cintas de VHS convertidas en ente brillante y esa pareja de patines adorables te hacen sentir un niño que disfruta jugando más con la caja que con el juguete y todo con una engañosa facilidad y mucha imaginación.

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