disquijoteces | Crítica de teatro

50 años de amor y pasión

Fernando Moreno y Edu Bulnes en un momento de 'Disquijoteces' Fernando Moreno y Edu Bulnes en un momento de 'Disquijoteces'

Fernando Moreno y Edu Bulnes en un momento de 'Disquijoteces' / juanjo palacios

Jorge Cuadrelli y Maite Lozano forman parte inseparable de la historia de las artes escénicas de Sevilla desde que en 1992 fundaron Viento Sur Teatro.

Cuadrelli (Concordia, Argentina, 1950) acaba de publicar su autobiografía Mi patria son las palabras, y ahora estrena Disquijoteces uniendo su devoción por la obra de Cervantes con su pasión, el teatro, que ha marcado 50 años dedicados a la creación artística y a la enseñanza de las artes escénicas.

Argentina, luego Italia y, finalmente, España, donde junto a  Maite Lozano, crea Viento Sur, toda una declaración de intenciones ya desde el propio nombre, que ha acabado convirtiéndose en una de las canteras más importantes de intérpretes del país y por la que han pasado como alumnos y profesores muchos de los representantes de las artes escénicas de Andalucía. A la escuela se suman la propia compañía y la gestión de un teatro que enriquece culturalmente a la zona de El Tardón, en Triana.

Jorge Cuadrelli une 'El Quijote’ con su devoción y dolor por el teatro

Disquijoteces es un homenaje a la obra cumbre de la literatura española y un ajuste de cuentas con la profesión del teatrero. Cuadrelli ha mimetizado a Sancho y a Don Quijote con dos  actores, Edu Bulnes y Fernando Moreno,  que luchan denodadamente por seguir en la brecha del arte a pesar de los sinsabores de esta profesión. Hay mucha amargura, mucha filosofía, mucha experiencia guardada en estas disquisiciones que usan el material cervantino para mostrarnos lo difícil e ingrato que es la creación en nuestra tierra.

Con todo, el amor hacía el teatro se impone transformando el burro en caballo.

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