El camaleón se harta de moscas

Crítica Cine

Carlos Colón

23 de octubre 2009 - 05:00

La huérfana. Terror. EEUU, 2009. 123 minutos. Director: Jaume Collet-Serra. Intérpretes: Isabelle Fuhrman, Vera Farmiga, Peter Sarsgaard, Jimmy Bennett. Guión: David Johnson, Alex Mace. Música: John Ottman. Cines: Ábaco, Al Ándalus, Bormujos, Cineápolis, Cineápolis Montequinto, Cinesa Plaza de Armas 3D, CineZona.

Lo dicho en nuestra crítica de Infectados sobre la americanización de los jóvenes realizadores españoles, ya sea por impregnación ambiental o como camaleónica estrategia de supervivencia y caza, sirve para La huérfana. Más madura y más malvada que la película de los hermanos Pastor, la de este otro catalán afincado (desde hace muchos años) en Hollywood repite sin embargo aquello de si no puedes vencer a tu enemigo alíate con él. No se trata de que por ser catalán Jaume Collet-Serra tenga que hacer películas de terror con zombis vomitando butifarra y bailando la sardana -lo que, de seguro, no desagradaría a Laporta y sus colegas adictos a las antorchas nacionalistas-, como han hecho provocativamente Paco Plaza y Jaime Balagueró en la promoción con pasodoble de REC 2. Pero sí de cultivar el gusto por una forma de narrar a través de imágenes, no mejor que la norteamericana, pero sí diferente; no hermética a sus influencias, pero sí capaz de aportar soluciones propias vinculadas a una tradición narrativa y figurativa que -desde Nosferatu de Murnau a Suspense de Clayton- había sabido crear sus propias formas de aproximarse al cine de terror.

Parece que ya ha pasado la hora de las diferencias y que los éxitos de Amenábar, los hermanos Pastor, Plaza y Balagueró, Bayona, Fresnadillo o Collet-Serra fortalecen la idea de que el director triunfador es el director sin atributos. La huérfana es, en este sentido, ejemplar. Tiene algo de japonesa, algo de española (¿conocerá el director la pionera ¿Quién puede matar a un niño? de Ibáñez Serrador, en la que se extrema el motivo del niño perverso haciendo que un feto asesine a su madre en el seno materno?) y mucho, muchísimo de norteamericana, desde la ya clásica La mala semilla a La profecía o El buen hijo. Aunque el más o menos viejo cine norteamericano a cuya sombra La huérfana se cobija poco tiene que ver con esta película, que tiene más que ver con el último cine de terror que busca sobresaltar física y psíquicamente tanto con golpes de efecto sangrientos ligados a horrores inverosímiles como reproduciendo con detallismo morboso horrores de la vida cotidiana (como sucede en el gratuitamente sangriento y duro arranque de la película: algo tan serio debería reservarse para obras con más fondo humano). La niña Isabelle Fuhrman es un hallazgo y el trabajo de sus padres adoptivos -Vera Farmiga y Peter Sarsgaard- es dramáticamente solvente. La primera fuerza el exagerado aspecto de gran guiñol y los segundos humanizan algo esta broma macabra. Este camaleón español en Hollywood se ha hartado de moscas: ha logrado colocar su película en el cuarto lugar de recaudación en EEUU.

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