Cristina Mediero, encontrada en Lorca

LORCA PERDIDA | CRÍTICA DE TEATRO

Cristina Mediero en una escena de 'Lorca perdida'
Cristina Mediero en una escena de 'Lorca perdida' / Rafa Pasadas

La ficha

**** Festivalada. ‘Lorca perdida’ Teatro La Paca. Autor: Tomás Afán Muñoz. Dirección: Carmen Gámez. Actriz: Cristina Mediero. Voces off: Pedro Jiménez-Vallejo y Viviana Alcántara. Asesoramiento: Alfonso Zurro. Escenografía: Carlos Monzón. Espacio sonoro: Óscar Martos. Diseño cartel: Esther Gámez. Fotografía: Rafa Pasadas. Lugar: Teatro Viento Sur. Fecha: Sábado, 21 de febrero de 2026. Aforo: Medio.

Se clausura hoy la segunda edición de Festivalada, un certamen de teatro impulsado por directoras que ha convertido a Sevilla y buena parte de Andalucía en un territorio de creación femenina, mirada contemporánea y compromiso escénico. Comenzó a principios de febrero y hoy, domingo, 22 de febrero, concluye con un espectáculo familiar, Máxima, protectora del Agua en Teatro Viento Sur, esta mañana, y un espectáculo producido por el mismo festival, Yerma. Abrir el vientre a pájaros sin sueño en la Sala Manuel García del Teatro La Maestranza (a las 19:00 horas).

Gracias a Festivalada ayer pudimos ver una delicatesen con tintes fantasmales a cargo del legendario grupo jienense La Paca creado por Carmen Gámez y Tomás Afán Muñoz que presentaron una  finezza teatral escrita por Tomás y dirigida por Carmen y que cuenta con la complicidad de una actriz maravillosa, Cristina Mediero, que nos embelesó anoche con su fuerza desgarradora y tierna.

Tomás Afán, uno de los autores más prolíficos de Andalucía y que cuenta el honor de ser el más constantemente premiado por sus trabajos, Lorca Perdida con dos meses de vida ya cuenta con el V Premio Villacarrillo Imaginaria de Textos Teatrales, se sumerge en un juego esotérico, en una fantasmagoría teatral en la que nuestra protagonista tiene que encontrarse a sí misma. Perdida, como dice el título de la obra, se acaba encontrando en Lorca. La magia de Tomás Afán impide que pueda contar más del argumento porque éste funciona como una matrioska, cada situación en la que se mete nuestra heroína va desembocando en una nueva que nos va aclarando el misterio de una mujer que es actriz, enamorada de Lorca e identificada con el colectivo LGTBIQ+ al que defiende como Mariana Pineda lo hizo con la Libertad.

Carmen Gámez dirige con mimo esta pieza, difícil, dura y poética que se inspira en los personajes femeninos de Lorca y saca el máximo provecho de una escenografía sencilla pero muy efectiva que también sufre su transformación como en aquella obra de Buero Vallejo que fue ‘La Fundación’. Dos cortinas, un asiento, una mesa con espejo y una luz blanca poderosa a la que nuestra protagonista no se quiere asomar. Es complicado conseguir que el texto de Tomás Afán suene bien porque está lleno de indecisiones, de pequeños obstáculos que solo se entienden al final pero el tándem Gámez-Mediero funciona a la perfección y lo consigue con creces. Cristina se va transformando en Mariana Pineda, en Yerma, en la madre de Bodas de Sangre, y en la déspota Bernarda Alba.

No existiría esta obra sin Cristina Mediero. Dota a sus personajes de su esencia, la fortaleza de Mariana, la desesperación seca de Yerma, la honda pena de la madre de Bodas de sangre o la estúpida energía de la Bernarda. Cristina entra y sale de esos papeles con enorme soltura para luego volver a su propio enigma. Voz, ductilidad, recogimiento, presencia. Estamos ante uno de los mejores trabajos interpretativos de la temporada.

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