Lela Soto: "En el cante tenemos que incluir el mundo de hoy"

La cantaora jerezana combina su raíz flamenca con "la pureza" rockera de Frente Abierto este sábado 24 en la Sala Custom.

Lela Soto, en la Bienal de Flamenco de 2024. / LAURA LEON

Si el protocolo real se rigiese por el abolengo flamenco, a Lela Soto (Madrid, 1992) habría que cederle el paso en todos los ascensores del mundo. Nieta, hija y sobrina de la ortodoxia cantaora de los Sordera, su genealogía se enriquece aún más con el genial experimento de Ketama, el grupo que fundaron sus dos tíos: Sorderita y Ray Heredia. Ahora hace un año, la primera mujer profesional de su saga obró el milagro con su primer disco: El fuego que llevo dentro recoge la tradición del cante jerezano, mientras expande una personalidad cargada de contemporaneidad, con una voz de infarto y la pasión de una “amante del drama” como armas infalibles. El sábado 24 de enero se suma junto a Sebastián Cruz a la aventura metalera de “mis heavys”, el grupo Frente Abierto, que presenta el álbum Guerra a todo eso, en la Sala Custom. 

Pregunta.Se cumple el primer aniversario del lanzamiento de su primer disco, ¿qué vivencias acumula en este año?

Respuesta.Soy incapaz de resumir todas las emociones que he vivido. Sacar algo tan personal e íntimo como este disco es un sueño cumplido. También ha sido un pedazo de reto, pero en todas partes me he llevado el cariño de la gente. Ha sido el mejor año de mi vida.  

P.El título del álbum, El fuego que llevo dentro, promete emociones fuertes.

R.Ese es el título de un tema de mi padre, que es un gran estribillo, pero que siempre me resultó muy sugerente. Es mi manera de demostrar lo que yo siento en mi interior: mi fuego, mi alma, mi corazón… Hay despecho, hay empoderamiento, ¡hay de todo!

P.En el disco ejerce una especie de sincericidio amoroso, ¿no dudó sobre si exponerse tan abiertamente?

R.Era algo que tenía muy claro. ¿Cómo no voy a cantar algo que yo no siento? En ese momento estaba en desamor a tope -aunque yo en general soy así, soy la más fantasiosa de España y me encanta un drama-, pero tenía que expresar mi forma de ver el amor. 

P.Entre los aficionados había dudas sobre el rumbo que tomaría en su primer disco, y nos encontramos con su visión del cante ortodoxo. 

R.Tenía claro que dentro de todo lo que a mí me gusta, de los géneros que creo que puedo abarcar, había que trazar una línea, y parece fácil pero es una movida, sobre todo en un primer disco. Así que me decidí por hacer algo que respetara el cante tradicional a full, pero introduciendo las cosas de mi tío Sorderita; o cantes como los tientos, que tienen un tratamiento más moderno. El flamenco es una carrera de fondo, y si Dios quiere y me va bien, tendré oportunidad de mostrar otras facetas mías, siempre guiándome por el flamenco ortodoxo que es lo que a mí me llena el alma. Tengo intención de ir descubriendo trocitos de mí, pero yo he escogido el camino ortodoxo, pero no descarto dejar sentir influencias del R & B, que me encanta. 

Las mujeres siempre nos tenemos que esforzar el doble

P.Su generación parece haberse distanciado de la lírica tradicional del flamenco, en pos de un mensaje más personal y actualizado. 

R.No nos podemos olvidar de la pena y las fatigas para comer de nuestros mayores, pero sí es verdad que yo no puedo cantar “qué pena es la mía / limones por la mañana / limones al mediodía” y sentirme identificada. En el cante tenemos que incluir el mundo de hoy, por ejemplo el empoderamiento de las mujeres, que es algo que tengo super presente. Los artistas urbanos hablan de las cosas que pasan a día de hoy, pero a los flamencos nos cuesta mucho más. 

P.Usted destaca que es la primera mujer profesional de una saga de grandes cantaores varones, ¿cómo se siente en esa posición?

R.Por suerte o por desgracia las mujeres siempre nos tenemos que esforzar el doble, tanto si eres abogada como si eres deportista. Siempre hay un sobreesfuerzo. Pero me alegra sentir que vivo todo esto con un equilibrio bastante guay: la lucha con la naturalidad, porque también es cierto que hoy en día no se nos ponen tantas trabas. Pero si es cierto que quiero demostrar que soy mujer y heredera de una casa cantaora de hombres, los Sordera, de un ambiente muy paternal. Ser la primera mujer profesional me encanta, me siento super orgullosísima. 

P.¿Ha logrado vencer ese supuesto peso de la responsabilidad? 

R.En el flamenco todo tiene una dosis extra de respeto. Creo que a un flamenco siempre le dará mucho más respeto subirse a un escenario que a un rapero. 

P.Tiene usted en su familia modelos artísticos de sobra, pero da la sensación de que su tío Sorderita proyecta una luz muy especial sobre usted. 

R.Yo he crecido con su música, le incluyo como un referente en todos los géneros musicales que escucho. Lo tengo cerca, y he visto cómo él ha pasado toda una vida en búsqueda de su personalidad, que es enorme. Me quitan el sentío, tanto él como Ray… 

P.Ray Heredia, hermano de su madre y la otra mitad de Ketama... 

R.Tuve la mala suerte de no conocerlo, porque él falleció cuando mi madre estaba embarazada de mí. Pero él para mí es una fuente de inspiración eterna. De hecho siempre incluyo en mis bolos un homenaje a él, canto Su pelo.

P.¿Dónde le pellizca la experiencia a una flamenca la propuesta heavy de Frente Abierto?

R.Es un aprendizaje inmenso. Juntarte con alguien que no tiene nada que ver con tu género te nutre muchísimo. No hay conversación con mis heavys que no descubra algo nuevo que me flipa. Ellos me ayudan muchísimo, me abren mucho campo. Ese tipo de rock lo siento muy puro, con mucha raíz. Esas guitarras y ese bajo a mí me pegan pellizcos. Lo veo muy flamenco, para mí es un regalo estar ahí.

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