Análisis

Roberto Pareja

Cuestión de carácter... y de neuronas

Los aplausos de sus señorías celebrando una derrota coral, la nostalgia de Abascal y los delirios de Torra dan otra vuelta de tuerca al maltrato al sentido común

El líder de Vox, Santiago Abascal,  durante un acto electoral en Dos Hermanas.

El líder de Vox, Santiago Abascal, durante un acto electoral en Dos Hermanas. / José Ángel García

Este jueves se registraron dos escenas en el Congreso que dan que pensar sobre sus protagonistas.

La primera vino de la mano del primer gran patinazo parlamentario del Gobierno de coalición entre PSOE y Unidas Podemos al tumbar el pleno de la Cámara Baja el decreto ley por el que los ayuntamientos cederían al Estado sus ahorros, sus 14.000 millones de euros en remanentes (inmovilizados en los bancos en aras de la Ley de Estabilidad) a cambio de repartirse un fondo de 5.000 millones. Fue el canto del cisne de un acuerdo que no pudo ser de la gran muñidora frustrada, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, que sólo arrancó estérilmente a última hora el apoyo de los comunes, que con Ada Colau a la cabeza también estaban en el no, como toda la oposición.

Llovía sobre mojado. No era el primer decreto que el Congreso devolvía a un Gobierno. El de Mariano Rajoy lo sufrió con el de estibadores, y en el primer Ejecutivo de Pedro Sánchez también se dinamitó su decreto sobre vivienda y alquileres. María Jesús Montero escenificó este jueves su derrota con esa soledad en la bancada del Gobierno que le acompañó durante todo el debate. La sevillana acusó al PP de “perseguir la confrontación" y desgastar al Gobierno "utilizando a los alcaldes”. El primer partido de la oposición tampoco se anduvo por las ramas en su réplica y hasta habló de "robo del siglo" del Gobierno a los municipios al confiscarles la hucha...

El caso es que ese remanente de los ayuntamientos sigue a estas horas inmovilizado. Unas horas bajas, con una pandemia que sigue volando por todo lo alto y que tiene a quien más y quien menos con la salud, los bolsillos y la moral rotos... No parece de recibo que el Congreso estallara en un prolongado aplauso (como esos que le dedica la Cámara de vez en cuando al Rey) al tumbar ese decreto... La derrota es de todos y nadie gana... salvo los que están más pendientes de desgastar al Gobierno que de otras consideraciones... Pese a los miles de muertos y más de medio millón de contagiados de coronavirus, el tacticismo político sigue siendo el rey... ¿Qué demonios celebraban sus señorías, su incapacidad para remar juntos en vez de meterse cocodrilos en la barca?   

"¡Ni lapsus ni leches!"

El segundo motivo de estupefacción del aciago jueves lo deparó Santiago Abascal, aunque viniendo de quién viene tampoco hay que llevarse las manos a la cabeza. Dicen los nostálgicos que cualquier tiempo pasado fue mejor, y los de la dictadura no iban a ser menos... El líder de Vox, tercera fuerza de la Cámara con 52 diputados, hizo de portavoz de todos esos menguantes que siguen pensando que con Franco se vivía mejor. "Preside usted el peor Gobierno en 80 años", le soltó insólitamente a Sánchez...

El quién es lo de menos... el problema es el cuándo. En 80 años quiere decir desde 1940. Quiere decir que a Abascal le disgusta menos un Gobierno tiránico que uno democrático... Alguien pensó de inmediato que se trataba de un lapsus... Nones. El líder ultra repicó su reflexión en Twitter. "Sí. El peor Gobierno, del socialismo corrupto y el comunismo totalitario, aupados por el golpismo separatista y el terrorismo". "¡Ni lapsus ni leches!", enfatizó.

Cuestión de ideas. Y de carácter. Justo a lo que apelaba este viernes Quim Torra con motivo de una Diada con el paso cambiado por el Covid-19. El presidente de la Generalitat se negó a pedir a los secesionistas que se desmovilizaran para frenar la propagación de la pandemia. La Asamblea Nacional Catalana aglutinó con su beneplácito a miles de personas en 90 puntos de Cataluña. En contra del Colegio de Médicos de Barcelona, que clamó en balde por la suspensión de los fastos independentistas.

Torra fía al "carácter" de los catalanes, a su "compromiso cívico y solidario",  que no haya una ola de contagios y subraya que no es nadie, ni él ni su Govern, para vetar manifestaciones populares. Lo más que puede hacer es desaconsejarlas, pero lo primero siempre es lo primero. Su abecedario va a la I a la A (independencia), y la S (de salud) es un mero actor secundario en su película.

Es curioso que el Govern haya prohibido las reuniones de más de 10 personas para frenar al virus... Este viernes se movilizaron casi 60.000 por toda Cataluña... ¿Salud y república? Esto es otra cosa. Cuestión de carácter... Y de neuronas.

Y a vueltas con el carácter, el de uno le impulsa a espetarles a todos esos opinadores encapsulados en cierto moño que se esfuercen un poco más y dejen de hablar de pendientes y peinados, no le tomen el pelo a los lectores con vanas y estilísticas disquisiciones con la que está cayendo...  

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios