El parqué
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Aunque parezca un contrasentido, el drama tuvo un final feliz y el Betis sigue a cuartos de final tras más de una hora de pesadilla. Tremenda sensación de impotencia ante un Elche que se adueñó del balón para que los locales se quedaran prácticamente indemnes por la poca verticalidad de los ilicitanos. Era un rondito en vez de un partido de fútbol con el Betis persiguiendo sombras que se divertían jugando a la pelota.
Formidable exhibición de tiquitaca del equipo de Éder Sarabia y que llenó la Cartuja de malos presagios. Acababa Pellegrini de decir que ya estaba bueno lo bueno metiendo de una tacada a tres futbolistas cuando Petrot batía a Adrián y se helaba la grada. En ese minuto 58 se estaba convencido de que la catástrofe iba a hacerse realidad y que la historia copera había tocado a su fin para el Betis. Fueron diez minutos de ponerse en lo peor, pues el Elche seguía a su bola de defenderse mediante la posesión de la pelota.
Diez minutos para que, al fin, el Betis hilase con fundamento y que Chimy abriese la lata. Los cambios de Pellegrini, asistencia de Fornals y cañonazo del argentino, ya surtían efecto. Aparte del gol, el Betis ya se movía con otra energía para arrebatarle la pelota al rival y embocar la recta final como acelerando cuesta abajo. Y fue otra vez Chimy al beneficiarse de una asistencia del generosísimo Ruibal quien metía la bola del Betis en el bombo que dirá cómo se libran los cuartos. Lo dicho, un drama que acabó felizmente.
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