Un derbi repetido hasta la saciedad

03 de marzo 2026 - 09:08

Fue a través de un empate más de los muchos que registra la historia del derbi y que, como la mayoría de ellos, sabe más dulce para el Sevilla que para el Betis. Fue unas tablas firmadas desde el orgullo de sentirse inferior y que sirvió para igualar un marcador que incluso pudo voltear si Adams se muestra más hábil en aquel mano a mano con Álvaro Valles sobre la última campana.

A la sideral distancia de 48 horas después de su conclusión, la lectura sigue siendo la de que el partido se rompió en el descanso para vestirse de rojo. Y son muchos los que cuestionan la mano de Pellegrini en ese empate que tan mal ha sentado en la casa bética pero, sin que el chileno tenga patente de corso para que se justifique cuanto hace, la neutralización del claro 2-0 que lucía al intermedio fue más mérito sevillista en general y de Oso en particular.

Resultó determinante la entrada en escena del alicantino, pues obturó a Antony, le creó serios problemas a Ruibal y, como guinda, asistió a Alexis para que el chileno cabecease impecablemente a la red. Ese gol metió al Sevilla en el partido y arrastró al Betis a una forma de guardar la ropa que le cambió las neuronas de forma determinante.

El Betis ha tenido una mala semana, tras perder cuatro de los seis puntos disputados como local y que hace que los ladridos de los perseguidores vuelvan a oírse cerca, muy cerca. Al cabo, empate amargo para el anfitrión y balón de oxígeno para el visitante.

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