Análisis

Teodoro León Gross

Sin Espadas y con plomo de 37 años en las alas del PSOE

El alcalde va a ser en el Parlamento como la Rebeca de Hitchcock o el Pepe Romano de La Casa de Bernarda Alba. Está ahí sin estar, citado pero ausente. Y eso le va a penalizar.

Juanma Moreno, Juan Espadas, Susana Díaz, Elías Bendodo, Manuel Gavira, Inmaculada Nieto, Teresa Rodríguez, Ángeles Ferriz, José Antonio Nieto y Jose María González, 'Kichi' (izda. a dcha. de arriba abajo).

En el buen cuerpo a cuerpo de Ángeles Férriz y Juanma Moreno en la sesión de control de jueves, de repente se vio con claridad la dimensión del problema que va a perseguir al PSOE durante todo el curso, hasta las elecciones previsiblemente de mayo. Y no se trata de la herencia recibida, que Férriz trató de neutralizar en vano con alguna ironía autorreferencial. Ese lastre está ahí, sí, pero es otra cosa: la ausencia de Juan Espadas. Lo que se veía allí era la ausencia de Juan Espadas en el Parlamento; una ausencia muy visible. Y no tener el cara a cara con el presidente es algo que no se compensa con mítines o entrevistas en televisión, tampoco desde la alcaldía. No es que los debates parlamentarios tengan una gran audiencia, al revés; pero la posibilidad de interpelar y debatir con el presidente proporciona oportunidades poderosas para un aspirante.

Espadas va a ser en el Parlamento como la Rebeca de Hitchcock o el Pepe Romano de La Casa de Bernarda Alba. Está ahí sin estar, citado pero ausente. Lo suyo va a ser eso que los franceses llaman “jouer l’Arlésienne”, por la obra de Daudet: protagonismo por ausencia. Y eso le va a penalizar. No es fácil calcular cuánto, pero no es difícil predecir que bastante: Les absents ont toujours tort; o sea, los ausentes siempre se equivocan.

La herencia recibida

Ángeles Férriz planteó el cara a cara con determinación. Y tuvo golpes certeros con los fondos que remite el Gobierno aunque aquí apenas se le da eco (“parece que a ustedes les molesta que Pedro Sánchez ayude a nuestra tierra”) y además sin precedente con gobiernos del PP, para rematar la serie con un vitriólico “el andalucismo lo practicaban ustedes en la intimidad”. El presidente le recordó que esos fondos son del año anterior, y estaban ya presupuestados en 2021: “El dinero llega tarde y mal”. “Hasta recibir 1.650 millones parece que le sienta mal”, ironizó Férriz. Hubo más, desde el empleo al Infoca, pero no encontró a Moreno con la guardia bajada: sobre el Infoca éste apuntó que tiene más presupuesto que nunca y que han sumado 476 plazas en dos años, por sólo 50 en la última legislatura del PSOE; sobre la formación para el empleo, que el PSOE paralizó todos los planes desde 2012.

“Ese es el problema: que llevan mucho plomo del pasado en las alas”, remató Moreno desde su posición de ventaja. El plomo de 37 años pesa sobre Juan Espadas, aunque no sea plomo de Juan Espadas. Y 37 años dan para mucho plomo. Es más fácil gobernar cuando tu rival tiene todo ese lastre, y es más difícil recuperar el poder así.

Susana: show busssiness

No es un fenómeno nuevo, pero empieza a adquirir variantes más anómalas. La política comenzó a utilizar la televisión desde la mitad del otro siglo, y Neil Postman, en Divertirse hasta morir intuyó que la política acabaría mimetizándose con la televisión. De ahí el título de su ensayo. Recordaba Postman la deriva desde el cameo de Kissinger en Dinastía o la primera vez que las cámaras mostraron la casa de Kennedy a los candidatos en Saturday Night Live... El fenómeno ahora ya no es acudir en campaña a El Hormiguero sino convertirse en rostros de la industria del espectáculo, dentro de espacios que no pertenecen al mundo de la información sino del infoteinment bajo las reglas del entretenimiento. Susana Díaz ha fichado ahí, como Pablo Iglesias, con todo para tener éxito. Son las nuevas puertas giratorias: en lugar de sentarse en una eléctrica, sentarse en los platós de televisión como estrellas del espectáculo.

Mientras Espadas sigue puliendo el perfil, ahora sabe que su predecesora no va a refugiarse en el Senado a dormitar largas sesiones y quedar con sus viejos conmilitones a compartir maledicencias. Susana Díaz se va a hacer oír.

Error propio, regalo a Vox

Esta semana, además de la sesión de control, se ha visto a Vox votar con el Gobierno y votar contra el Gobierno. Esto irá a más. A favor, apoyaba nuevas ayudas; en contra, apoyaba una PNL de Unidas Podemos sobre atención primaria, bien defendida por Inmaculada Nieto. El Gobierno tiene ahí un agujero negro, y han cometido el error de afrontarlo negando lo obvio. Por supuesto hay contradicciones en la oposición (reclaman normalidad en la atención sanitaria, pero se escandalizan de la normalidad escolar) pero a eso no escapa nadie. El Gobierno lleva dos semanas repitiendo que la atención primaria funciona normal, reproduciendo aquella humorada de Groucho Marx: “¿A quién va usted a creer: a mí o a sus propios ojos?”.

La gente llama y no

Esta semana, sin embargo, el mayor eco no ha sido para la atención primaria, y ni siquiera para la reunión de presupuestos con el PSOE, sino de nuevo para el affaire de la mujer de Espadas. Ha habido eco en el Parlamento, en San Telmo, en los medios. Y eso es demasiado eco. El líder socialista ha cometido un error. Muchos expertos tirando de manual le hubieran recomendado pasar de largo con un “no me pidan que baje al barro de la política basura, hay que darle dignidad a ésta”. Había margen para que se extinguiera el eco del episodio incómodo, sobre todo después de que Elías Bendodo se desmarcase y lamentara “la crispación” de ese estilo de hacer política. Sin embargo, Espadas, en lugar de aceptar ese gesto, elevó el campo semántico hablando ese mismo día de cacería, pantomima parlamentaria, indefensión.... Eso hizo que Manuel Gavira anunciara que convertirá esto en un mantra frente al pasteleo de PP-PSOE, obligando a reaccionar a José Antonio Nieto. Un error de Espadas.

Bonus track

Entretanto Teresa Rodríguez se incorpora también al circo mediático –en los mentideros se dice que se rajó el viernes frente a Cayetana, Olona y Susana– el hit de la semana es para Kichi, y no por las fechas del Carnaval sino por su respuesta en una entrevista sobre la posibilidad de presentarse otra vez: “Si veo que no hay un relevo que lo pueda hacer mejor que yo, alguien que lo pueda hacer mejor que yo, evidentemente me tendré que volver a presentar”.

Superen eso. Es nivel Guerrita, aquel legendario matador que se retiró despuntando el siglo XX después de estoquear casi dos mil quinientos toros. Por entonces aparecía un sucesor en los ruedos, Antonio Fuentes Zurita, y preguntado Guerrita por quién era mejor, respondió: “Primero yo, después naide, y después de naide, Fuentes”. Pues eso: primero Kichi, después naide...

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