Fragmentos

Juan Ruesga Navarro

Fabié

18 de diciembre 2017 - 02:35

En Triana existe una calle rotulada con la palabra Fabié. A secas. Al entrar en Pureza desde el Altozano a la derecha. Justo enfrente de la famosa tienda trianera de ultramarinos Reino de León, local hoy recuperado por el gran repostero Manu Jara. Va de Pureza a Rodrigo de Triana y se abre a la calle Rocío. Y tiene una placa cerámica Naranjito de Triana, el gran cantaor flamenco, que nació en esta calle. Durante los años de mi infancia recorrí muchas veces la calle. Veía esa palabra en la pared, sin saber que significaba. Mucho tiempo después aprendí que hacía referencia a Don Antonio María Fabié y Escudero, ilustre sevillano del siglo XIX, nacido en el barrio de Triana, que forma parte de ese grupo de personalidades que han pasado de una manera u otra al olvido en nuestra ciudad. Hoy estamos más informados sobre personajes de méritos limitados que de la labor de algunos sevillanos que han sido notables por su profesión, por su importancia científica o artística. De vez en cuando me gusta dedicar unas líneas a alguno de ellos.

Antonio María Fabié es uno de los más ilustres. Alumno del colegio que dirigía Alberto Lista, coincide en las aulas con Gustavo Adolfo Bécquer, con quien mantuvo una gran amistad de años, y le pidió que escribiera sus primeros textos en prosa para el periódico El Contemporáneo, del que fue redactor jefe. Estudia leyes en nuestra universidad, formándose con un profesorado interesado en las últimas corrientes del pensamiento, como el krausismo y las teorías de Darwin, difundidas por Antonio Machado y Núñez, desde su cátedra de Historia Natural. Machado abrió oficialmente el curso académico de 1873-1874, con un discurso sobre la teoría de la evolución.

Fabié compartió aulas con Marcelo Spínola, Joaquín Pastor y Landero y Francisco Pagés del Corro, entre otros. Socio fundador del Ateneo de Madrid, miembro de la Reales Academias de la Lengua y de la Historia, es autor de escritos decisivos sobre la figura de Fray Bartolomé de las Casas. Senador, diputado, ministro de Ultramar con Cánovas del Castillo y miembro del Consejo de Estado en sucesivas legislaturas a partir de 1884, llega a presidir dicho Consejo de Estado en 1895, entre otros cargos y distinciones.

Podría seguir relatando obras y cargos de Antonio María Fabié, pero sólo conseguiría aburrirles. Como se puede apreciar en esta breve reseña, es un sevillano que merecería estar en la memoria de todos y ser conocido por nuestros escolares y universitarios. Una ciudad es algo más que una sucesión de bellos edificios y lugares, si es que los tiene. Una ciudad también es algo más que tradiciones y fiestas populares, por importantes y singulares que éstas sean. Sólo si conocemos y valoramos la labor de aquellos que nos han precedido, podremos decir que amamos y conocemos nuestra ciudad en toda su amplitud. Así nos pasa, que cuando se cambian los nombres de las calles, en muchas ocasiones demostramos una gran ignorancia colectiva de nuestra toponimia, de nuestra historia y de nuestros hombres y mujeres ilustres. Después de todo, seamos sinceros, para muchos de nosotros: ¿quién es Fabié?

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