DIEZ NEGRITAS

Minué cortés de Espadas y Susana en una guerra de guerrillas

Diez negritas.

Diez negritas.

La campaña de las primarias, oficialmente inexistente, ha comenzado con aire de minué elegante. Los candidatos lanzan mensajes de unidad, de energía positiva. La retórica coaching se impone en un duelo que va siendo, por decirlo cervantinamente, "archivo de cortesía". Y ése es un terreno propicio para Juan Espadas, porque Susana Díaz, a su pesar, lleva en el rostro cicatrices de viejas batallas. De hecho, él ha echado su poco de vinagre en esa herida: "Ésta va a ser la candidatura de la unidad; la candidatura que vuelva a superar, de una vez por todas, la confrontación del 1 de octubre, y que haga, de una vez por todas, la autocrítica del 2 de diciembre". Una frase envenenada, porque señala a Susana como vector del sangriento comité de la defenestración de Sánchez y la pérdida del poder en Andalucía después de casi cuatro décadas.

Detrás del tono cortés y los mensajes de unidad, evitando la guerra abierta, susanistas y sanchistas libran ya una guerra de guerrillas. No va a haber obuses retóricos, pero sí navajas cachicuernas bien afiladas. Parafraseando a Churchill, se peleará casa a casa. Entiéndase, casa del pueblo a casa del pueblo. Díaz se las ve venir: "Si se nos llena la boca diciendo que somos una familia, vamos a comportarnos como tal". Aquí no va a haber una mala palabra, pero tampoco una buena acción. Es la guerra. De guerrillas, pero guerra.

1.- Susana Díaz

"Yo sé que no soy la candidata de Madrid, según se ha dicho, pero yo quiero ser la candidata de los militantes, quiero ser la candidata de las compañeras y compañeros del PSOE de Andalucía".

2.- Juan Espadas

"La voz la tienen las bases, no la tiene Ferraz. Ferraz no vota en las primarias... Ella sabe perfectamente, como yo, que aquí no hay injerencias de nadie".

Primer pulso: ¿hay un candidato oficial, eso que siempre penaliza en las primarias? Susana Díaz señala algo obvio: "No soy la candidata de Madrid". Ya hubiera querido. Ahora toca hacer, de la necesidad, virtud; y su mensaje significa: no soy operación de Madrid sino puramente Andalucía. Espadas encaja el golpe diciendo que Ferraz no vota aquí. Espadas se sabe, claro, candidato de Ferraz. Y dice muy seriamente algo maravillosamente absurdo: "Aquí no hay injerencias de nadie". Una de esas frases ideales para quienes prefieren creer a un candidato antes que a sus propios ojos. Si Susana Díaz vende la condición de outsider ("la militancia no puede estar al servicio de la dirigencia") cambiando su marco de Reina del Sur a Princesa del Pueblo, Espadas tira de potencia institucional, rodeándose de alcaldes, candidatos, cargos... o sea, Susana es el Sánchez de 2017, y Espadas es la Susana de 2017. No tiene por qué ser como en 2017. O sí.

Ella, por si acaso, arranca ayuseando: "Votemos sin presiones y en libertad" . Aparece la libertad. Claro que en un minué siempre puede haber zancadillas y pisotones.

3.- Mario Jiménez

"Yo creo que para cambiar las cosas en Andalucía hay que cambiar las cosas en el partido".

Mario Jiménez, que fue el hombre fuerte del susanismo en el Parlamento y también en Madrid después del comité sangriento, saca el comodín del cambio. No es la puñalada imprevisible de Bruto... de hecho, desde su destitución en 2019, fue el primer ex susanista pasado al antisusanismo. O a la par que Ángeles Férriz. Ha tenido paciencia discreta a sabiendas de que la venganza se serviría fría. Y no eleva la temperatura. El comodín del cambio es un fetiche en el PSOE desde 1982.

4.- María Gámez

"Sin lugar a dudas Juan Espadas representa bien ese nuevo liderazgo que Andalucía necesita".

Espadas tiene muchos apoyos institucionales, y corre el riesgo de que acaben siendo demasiados. Lo de la directora de la Guardia Civil, después de su polémica irrupción en la campaña de Madrid haciendo eslóganes partidistas con tricornio, es un gesto imprudente que abona la tesis de que "van a usar todo el Estado contra Susana". Por añadidura, después de lo Gabilondo, es más que dudosa su eficacia.

5.- José Rodríguez de la Borbolla

"Las primarias son un sistema que, digamos, destroza a los partidos. Dan origen, digamos, a liderazgos unipersonales y excesivamente caudillistas. Todos los partidos actuales son mucho más caudillistas que los partidos de la época de la Transición".

Desde su condición senatorial en el partido, una de esas voces veteranas con capacidad de ejercer de altavoz de la conciencia, Borbolla ve venir el destrozo. Detrás de la retórica, aquí no habrá piedad con los perdedores. Sánchez y Susana han demostrado ser particularmente implacables en la hora de la victoria. De ésos que ni siquiera hacen prisioneros.

Y Vox pide elecciones

Con el PSOE en lo suyo, la oposición al Gobierno andaluz se desplaza a Vox. Los cambios, como era previsible, no se enmarcaban en la normalidad sino en clave de endurecimiento. Olona se ha descartado de la candidatura soñada por muchos; pero Vox, en todo caso, pide elecciones. Probablemente Vox no quiere esas elecciones (de hecho son inconvocables en verano bajo la ley electoral andaluza) sino ganar espacio. Agitan la liquidación de Ciudadanos.

6.- Manuel Gavira

"La incertidumbre que nos genera el socio de Gobierno... de hecho, las elecciones de Madrid se celebran porque iban a hacer una moción de censura al Gobierno de Díaz Ayuso en la Comunidad... Nosotros lo que no queremos es que vuelva un gobierno socialista a Andalucía. No queremos que vuelvan".

Vox reclama protagonismo, y en todo caso, peso. Prolongan su campaña contra Ciudadanos, a quienes ya catalogan de zombies en extinción, insistiendo en dos mensajes dirigidos al electorado potencial: 1) Ciudadanos ha demostrado que no es de fiar; 2) Ciudadanos, por tanto, podría ser el caballo de Troya para el regreso del socialismo a Andalucía. Nada avala eso, pero aprovechan bien la incertidumbre que pesa sobre el futuro de los naranjas. Por demás, Vox sabe que en Andalucía tiene mucho más campo que en Madrid. Allí Ayuso captaba voto de Vox, porque compartían nichos comunes e incluso estilo; aquí Moreno se sitúa en el centro, y Vox quiere ser beligerante en la ocupación de la derecha de la derecha sin que les debilite el efecto band wagon de quienes corren en socorro del ganador.

7.- Rodrigo Alonso

"Le exigimos desde el grupo parlamentario Vox al Gobierno de la Junta de Andalucía que convoque elecciones de forma inmediata".

A cuenta de la visita de cortesía de Juanma Moreno al congreso de UGT, Vox insiste en pedir elecciones, y de qué manera: "El pueblo tiene que elegir qué Gobierno quiere: si un Gobierno prestamista de UGT, sindicato corrupto de las mariscadas, o uno que vele por los parados, los trabajadores, los autónomos y las pymes". Con socios así, quién necesita oposición.

San Telmo descentrado

Al Gobierno andaluz, claro, no le interesa la invitación de Vox al conflicto. Y trabajará para narcotizar ese frente. Su rival es el PSOE, que en Andalucía está ensimismado en las primarias. A Bendodo se le ve aquejado de cierta melancolía, con la garrota bajada. De momento vuelven a mirar al Gobierno central, abandonando la línea general de consenso y ahora además alineándose con Madrid en el cierre nocturno.

8.- Juanma Moreno

"¿Qué hubiera costado alargar el estado de alarma al menos, un mes o cinco semanas, hasta que la población, al menos el 40% o 45% de la población, estuviera inmunizada?".

El presidente andaluz ha sido, con Urkullu y quizá Page, quien más ha reclamado que se prolongase el estado de alarma durante un mes más. Pero a la vez ha sido quien más ha relajado restricciones. La percepción es de falta de coherencia, de inconsistencia. El argumento de evitar la dispersión nocturna hacia fiestas privadas, en teoría avalado por el comité de expertos, no diluye esa percepción de estar pidiendo una cosa y estar haciendo la contraria.

Claro que a la vez hay cierta frustración en Andalucía ante una cogobernanza que el Gobierno nunca ha respetado, sin responder a una sola de las demandas: conferencia de presidentes, toque de queda, reparto de vacunas, segunda dosis de Astrazeneca... Nada. En todo caso, el duelo de la deslealtad institucional entre La Moncloa y San Telmo perjudica al presidente andaluz, que hasta ahora había cuidado celosamente su perfil moderado. Eso abona la hipótesis de que hace guiños a Génova para restablecer puentes, sumándose a las estrategias del partido. Este nuevo terreno es peligroso para el presidente andaluz; a diferencia de Casado, un revés en la gestión de la pandemia, que computa en UCI y muertes, se le anota a él.

El regreso de Teresa Rodríguez

9.- Teresa Rodríguez

"Hay un nuevo concepto de tránsfuga que es todo aquel que tenga una posición crítica con la dirección del partido con el que se presentó a las elecciones".

El Tribunal Constitucional y el éxito de Errejón en Madrid han revitalizado a Teresa Rodríguez tras la operación demasiado turbia para enviarla a ella y a los suyos al ostracismo parlamentario. Su potencial reincorporación al grupo, si el TC aplica medidas cautelares, le abriría el presupuesto y el protagonismo parlamentario. Un pacto con Errejón ensancharía su capacidad electoral. De momento, es un trago para todos los que avalaron esa operación con un peligroso concepto de trásfuga (hasta ahora siempre había sido la persona que rompía la disciplina de voto de su grupo para provocar cambios en la mayoría de una cámara) que amenaza los mínimos al uso de democracia interna en los partidos. Pero, sobre todo, es un grano do más para la izquierda, a quienes más incomodaba e incomoda: "Hay que combatir a las derechas, pero no por eso hay que comulgar con ruedas de molino respecto a la corrupción endémica del PSOE andaluz de 40 años". Teresa is back?

...Y la orfandad de Podemos

Ahora que Iglesias se ha cortado la coleta –con el irreprimible instinto de protagonismo que da interés a sus próximos pasos en el entorno del espectáculo– en Podemos se intuye la orfandad. Belarra muestra sus limitaciones más allá de Twitter, y Yolanda Díaz, la nueva estrella emergente que no es de Podemos sino del Partido Comunista, acusa debilidades al salir de la zona de confort. El adanismo de proclamar que "la legislatura empieza ahora" es ingenuo. Habría que darle sus cien días, pero es un margen impensable a la velocidad del tiempo político actual.

10.- Yolanda Díaz

"Observarán cómo el presidente Biden está diciendo que quiere legislar en el sentido en que hoy lo hace el Gobierno de España... España se convierte en la vanguardia de la legislación internacional.... No hay ningún país en el mundo que se haya atrevido a legislar sobre esta materia".

La declaración tiene algo de aquella confluencia planetaria de Leire Pajín. Entonces era el alineamiento con Obama, y ahora con Biden. Díaz siempre ha mostrado una capacidad de gestión y de consenso muy superior a Iglesias (es verdad que eso no es mucho decir, pero realmente ella ha acreditado capacidad de gestión y consenso); a cambio, tiene ese instinto providencialista heredado de Iglesias que bordea peligrosamente el ridículo, como en ese mensaje de Biden o al decir "no vamos a Europa a aprender; Europa aprende con lo que España está haciendo". El orgullo está bien, pero es muy delgada la línea entre lo sublime y lo ridículo.

Igual ella también debería darse esos cien días a sí misma.

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