Octógono

08 de mayo 2020 - 21:06

08:52. Ocho minutos antes de la hora acordada, ya está el tío buscando el edificio Octógono, que suena a complejo Watergate o al Dakota donde asesinaron a Lennon y nada más lejos de la realidad. La construcción, al lado del Sagrado Corazón, donde un amable doctor me indica al verme desnortado, no tiene gracia ninguna, pero ahí es la cita con el famoso fisio, Migue, sin ele ni gaitas. Hay que acceder por una galería oscura e imagino saliendo de algún recoveco a Bruce Lee y a varios chinos para zurrarse o a Uma Thurman como en Kill Bill, uno o dos, no doy para tanto, con las decenas de japoneses con los que se lía a guantazos. Nada de eso. Entro en un gabinete, "hola, buenos días", y los clientes me clavan una mirada inquisidora. Lo sé, no llevo mascarilla. Un cuarto de hora después me está dando la del pulpo el amigo Migue. Tengo la paletilla hecha un cristo. Intento no emitir ningún quejido, pero soy incapaz. No tengo el umbral del dolor tan alto como Nadal. Ni tantas otras cosas.

12:46. Desde la ventana o desde abajo, llevo un tiempo observando el portero que custodia el portal 13 de Rioja. Me hago mi propia composición de lugar. Este señor tiene pinta de que ya mismo se jubila y ahí anda, ni tan mal, en mitad de la calle repartiendo saludos a diestro y siniestro, dándole charla a los vecinos que entran y salen o recogiendo la correspondencia mientras le hace una fiesta a la cartera: "¿Vienes mañana?". "No, ya el lunes". Como está de negro el panorama periodístico, cualquier mañana me envalentono y le doy mi currículum, aunque el portero es una profesión de capa caída, más que la mía incluso. Del embobamiento absurdo me saca una amiga para decirme que está cocinando unos calamares riquísimos. Menos mal que quedan aún defensores de la tinta, aunque sea para saborearla.

17:07. Acompaño a Rocha a dar un paseo sevillano hasta su casa y de reojo veo a un camarero limpiando la barra del Merchant. El irlandés de Canalejas se pone de gala para el lunes y celebra la fase 1 antes de que el 'ministro' Fernando Simón premie a Sevilla con dichosa noticia pasadas las 20:40. El epidemiólogo va camino de que le den un programa en prime time. No es telegénico, pero lleva saliendo desde hace tres meses, salvo el receso por contagiarse de coronavirus. "Estas decisiones nunca son fáciles", inicia su intervención. Que tiemble Roberto Leal o Mercedes Milá porque este señor termina en Operación Triunfo o en Gran Hermano. A su lado está Salvador Illa con el flequillo de Clark Kent, pero sin hechuras de Supermán, que demoró 'sólo' dos horas y 10 minutos su intervención. Sevilla está entre las afortunadas de la fase 1 y al minuto uno me llama un colega: "¿Podemos ir la medianoche del domingo al lunes ya a un bar?". ¡Qué ansias! Migue, me duelen la paletilla, el lomo, las costillas y hasta la jeta. To be continued...

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